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¿Y de quién me fío yo ahora? Alternativas a la gran banca

La crisis lastra la imagen de la banca. Algunas entidades se salvan: dicen que por su sinceridad

Día 26/03/2012 - 12.11h
¿Y de quién me fío yo ahora? Alternativas a la gran banca

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Javier del Pueyo sale de su despacho en la calle Luchana y saluda amistosamente a otro Javier, un jubilado que charla con uno de los empleados de esta sucursal de Banca Pueyo. «En el pueblo no, pero aquí en Madrid la gente se sorprende de que les llamemos por su nombre; los conocemos, no son el cliente número 387», explica el director general de esta pequeña entidad con 122 años de historia, sede en Villanueva de la Serena (Badajoz) y una de las más solventes del sistema financiero español. «Y les explicamos los puntos y las comas», asegura mientras hablamos de que muchos españoles se han sentido estafados por sus entidades.

Bancos y cajas colocaron 22.374 millones de euros en participaciones preferentes entre pequeños inversores, en muchos casos jubilados sin conocimientos financieros. Algunas cajas, jugando a ser bancos, les endosaron también cuotas participativas, un tipo de acciones con derechos económicos pero no políticos. La juerga hipotecaria ha dejado a 300.000 familias en la calle. Una veintena de entidades colocaron productos de Lehman Brothers entre 6.000 españoles. Y Madoff sorprendió a otros 10.000.

«Me pone enfermo cómo la gente habla cruelmente de timar a sus clientes. Cada día colocan productos complicados y muy lucrativos a clientes aunque no sean los más sencillos o los más adecuados para ellos. Mis analistas “junior” me preguntan cuánto dinero podemos sacarle a un cliente», admitía hace unos días Greg Smith, ex director ejecutivo de Goldman Sachs.

Banca Pueyo acaba de fichar a tres víctimas de los despidos en bancos y cajas del país. «Hubo que cambiar sus hábitos y enseñarles otros», admite Del Pueyo, bisnieto del fundador de la entidad, creada en 1890 en una localidad extremeña de 26.000 habitantes. Hoy tiene 90 oficinas y 234 empleados.

¿Y con ese tamaño se puede ser altenativa fiable? «El tamaño no es sinónimo de solvencia. Empresas de gran tamaño y de todos los sectores han caído. Worldcom, Enron, Lehman Brothers… Aunque seas “chico”, si eres solvente y tienes un buen modelo de negocio puedes seguir», dice el banquero, que promete proximidad al cliente, trato personalizado y productos sencillos.

«Hace cuatro años todos hablaban de invertir en Lehman Borthers y en el ladrillo; hoy buscan seguridad», explica el director general de Optima Financial Planners en España, Antonio Suárez, quien abrió esta filial de la compañía belga hace dos años. Asesoran al cliente sobre cómo gestionar su patrimonio, sus ingresos, la jubilación y la sucesión.

Captan uno al día. Muchos de ellos «atrapados» en productos como las preferentes. «Es el señor que va por la calle, que no puede acceder a un asesoramiento reservado solo para unos pocos», añade el director de operaciones, Juan Sierra. Pero también asesoran a conocidos empresarios. «No nos damos cuenta, por ejemplo, de que en diez años la pensión pública máxima se reducirá un 45%, a unos 1.400 euros», dice Suárez, quien cree que los españoles deberían planifican mejor sus ahorros de cara al futuro.

En Optima presumen de independencia por no tener productos propios: recomiendan los que ya hay en el mercado. «El cliente paga una sola vez, unos 4.000 euros, le hacemos un plan, se lo explicamos y lo guiamos, pero no invertimos ni con su dinero ni en su nombre», aclaran.

«Lo importante es tener productos claros y sencillos que los entienda la gente», dice Del Pueyo. ¿Eso supuso negar muchos créditos? «Lo que rechazamos es dar hipotecas por encima de las posibilidades del cliente. Si solo le llega para la casa, el coche tendrá que esperar. Fue un error animar a la gente a pedir más. Nosotros hemos dado crédito y seguimos haciéndolo, pero de una manera lógica, y eso se nota en nuestra tasa de morosidad», explica. El porcentaje de créditos impagados de Banca Pueyo es del 1,5%, cuando la media del sector es ya del 7,91%. Y su nivel de capital principal —o de solvencia— es del 14%, de los más altos del sector. Y eso que desde 2007 han aumentado un 18,6% el volumen de préstamos concedidos.

«Lo que pasa es que ya no existe aquella relación directa entre banquero y cliente; el banquero solo quiere vender», dice el presidente del grupo Optima, Jeroen Piqueur. «Nuestros directores de oficina, salvo ascenso, pueden estar más de diez años en la misma sucursal. Por eso venden productos con los que se sienten cómodos, que no les comprometen ni les obligan al día siguiente a dar explaciones a su cliente de toda la vida», explica Del Pueyo.

O quizá es como escribía el presidente del banco del Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, «banquero del Papa»: «No existe la ética de los instrumentos, la ética del mercado o la ética del capitalismo. Existe el hombre, que tiene sentido ético en cada comportamiento».

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