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Los militares toman el poder y alejan la paz en un país sacudido por los rebeldes y Al Qaida
El hambre, el terrorismo «yihadista» y la rebelión tuareg cuentan desde este miércoles con un nuevo aliado para hundir más a Malí en el pozo de la pobreza y la inseguridad. Una junta militar se ha alzado con el poder, ha suspendido la Constitución y las instituciones del Estado, ha asaltado la radio y la televisión pública y ha obligado al presidente Amadou Toumani Touré a resguardarse junto a un puñado de hombres leales en un cuartel de la capital, Bamako, tras el ataque a su palacio. El país ha sido cerrado por tierra y aire y se ha decretado el toque de queda. Podría haber varias decenas de muertos en la capital.
El denominado Comité Nacional para el Restablecimiento de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE), liderado por militares de rango medio, considera «incompetente» a Touré y afirma que busca un presidente democráticamente elegido y capaz de gestionar la guerra contra los rebeldes tuareg y Al Qaida en el norte del país. La reactivación del conflicto tuareg había generado ya protestas en las últimas semanas mientras unas 200.000 personas se han visto desplazadas dentro de Malí y hacia países vecinos.
Malí debería celebrar elecciones presidenciales el 29 de abril. Touré, un ex militar golpista que una vez reconvertido en demócrata ganó elecciones en 2002 y 2007, había anunciado su marcha.
La comunidad internacional ha condenado el golpe. Hace dos semanas que el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, viajó a Bamako, donde fue recibido por Touré. Ambos abordaron el secuestro de dos cooperantes españoles que se hallan en el norte de Malí, santuario de Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI). Margallo dijo ayer que el golpe de Estado «no afecta» a las gestiones para liberarlos.
Los tuareg reactivaron un conflicto de tintes separatistas en enero. Desde entonces el norte es escenario de una guerra en la que el Ejército no está saliendo bien parado. Algunos son tuaregs que han estado al servicio de Muamar Gadafi y que tras su muerte regresaron a su país bien pertrechados con armas del conflicto libio. Un portavoz rebelde dijo ayer que aprovecharán el golpe de estado para reforzar la rebelión.













