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Los egipcios despiden al Papa copto Shenuda III en un funeral lleno de emoción

Multitudinario funeral en la catedral de San Marcos de El Cairo antes de que el cuerpo se traslade para su entierro en un avión militar al monasterio de San Bishoy, en Wadi Natrum

Día 20/03/2012 - 17.36h

Miles de egipcios han podido dar hoy su último adiós al Papa Shenuda III, el hombre que lideró la Iglesia copta durante cuatro décadas y que falleció el pasado sábado a los 88 años. La catedral de San Marcos de la capital egipcia ha celebrado multitudinario y emocionante funeral y su cuerpo ha sido trasladado en un avión militar al monasterio de San Bishoy, en Wadi Natrum, donde será enterrado.

Sólo 4.000 personas con invitación han podido acceder a la catedral para el funeral, una decisión que han tomado las autoridades después de que tres personas murieran y más de un centenar resultaran heridas el pasado domingo asfixiadas por la multitud en avalanchas humanas. Candidatos presidenciales, miembros de la junta militar egipcia y representantes de Al Azhar, la principal institución musulmana suní del mundo, o de los Hermanos Musulmanes han compartido la misa con delegaciones de las Iglesias ortodoxas orientales y también del Vaticano.

Fuera de la catedral, miles de personas han podido seguir las exequias del Papa a través de una pantalla gigante y de altavoces instalados en la fachada del edificio. Cristianos coptos y también algunos musulmanes han seguido las oraciones con emoción y muchos con lágrimas en los ojos.

Munira Farid quería sentirse un poco más cerca del “baba”, como los egipcios llaman al Papa, y se había desplazado desde el otro extremo de El Cairo para escuchar el funeral. Llorando “de tristeza pero también de alegría, porque ahora está con Dios y con los ángeles”, la anciana agitaba una foto del patriarca.

«Todos los egipcios lo queríamos»

No sólo cristianos, que conforman el 10% de la población egipcia, han soportado hoy el calor y las multitudes para despedir al Papa. Saba el Mohamed, una joven estudiante de un instituto cercano, se asomaba esta mañana entre la masa de feligreses para captar con su móvil una imagen de lo que sucedía más allá de las fuertemente custodiadas puertas de la catedral. Su velo no desentonaba entre la multitud de cristianos. “El Papa es el Papa de todos porque era bueno y todos los egipcios lo queríamos”, explicaba la joven de 17 años. Junto a ella, una mujer con niqab, el velo que cubre la cara y que llevan algunas musulmanas muy conservadoras, derramaba lágrimas escuchando las palabras del obispo Pefnotios, que ha leído una carta del papa en la que el pontífice pedía a los feligreses a “perseverar en la paz, mantenerse en contacto con los seres queridos, promover las buenas acciones y no apartarse del buen camino”.

Cuando el féretro blanco del Papa ha salido de la catedral a bordo de una ambulancia, la multitud ha explotado en llantos desconsolados y gritos. Muchos despedían con la mano al patriarca, las mujeres ululaban y algunos no han podido soportar tanta emoción y se han desmayado. Después de romper el cordón policial, miles de personas han seguido corriendo a la ambulancia con el cadáver del pontífice, muchos con cruces o fotos del papa, que mercaderes ambulantes vendían por una libra egipcia (12 céntimos de euro).

“Sirvió a la Iglesia desde el corazón, y tuvo siempre en mente a los pobres, a los huérfanos y a los que sufrían”, explicó a ABC a las puertas del templo el juez Amir Ramzy, una de las figuras más prominentes de la Justicia egipcia. A su lado, el diputado George Nagui, confiaba en que los coptos salgan airosos de esta nueva etapa en la historia egipcia, dominada por el Islam político. Nagui es una minoría en el Parlamento egipcio, donde el 70% de los diputados pertenecen a partidos islamistas, pero el político, que esta mañana lloraba desconsolado la muerte del Papa, reconocía que “ni los salafistas ni los Hermanos Musulmanes quieren un enfrentamiento religioso. Yo soy optimista para el futuro, como lo era Shenuda”.

La ambulancia se ha trasladado hasta el aeropuerto militar de Almaza y de allí ha sido transportado en un avión militar al monasterio de San Bishoy, en Wadi Natrum, donde Shenuda III se exilió por orden del presidente Anuar el Sadat en 1981. El Papa había criticado al mandatario que no hiciera lo suficiente por combatir el extremismo islamista. Pocos meses después, Sadat era asesinado por terroristas islámicos. El papa pasó varios años en este monasterio y su deseo era ser enterrado allí.

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