Debutó en el último EICMA milanés, y es una de las monturas con las que la firma de Mandello de Lario celebra sus 90 años de existencia. La nueva V7 supone, además, una nueva vuelta de tuerca sobre la idea de un modelo original de 1966.
Su oferta se desdobla en tres opciones, dos de corte turístico y una tercera de carácter deportivo. Son, por orden, las V7 Classic, V7 Café Classic (para entusiastas de la velocidad) y la Sport V7 (versión de carreras).
Nacidos tras una fuerte inversión (40 millones de euros) que el Grupo Piaggio ha efectuado en la marca, se sirven del completamente modernizado bicilíndrico V-Twin a 90º y 744 cc con caja de cinco relaciones y transmisión final por cardan. Ahora ofrece un 10% más de potencia y de par máximo: 47,5 CV a 6.800 rpm y 54,7 Nm a 3.600 vueltas respectivamente, pero gasta menos, emite menos y es más silencioso.
Soportada sobre en un chasis de doble cuna, sus formas y volúmenes remiten a la moto original. La Sport V7, por ejemplo, exhibe un llamativo depósito (de 17 litros de capacidad) cromado.
Pesan 182 kg en seco, y su parte ciclo integra horquilla telescópica hidráulica Marzocchi de 40 mm, basculante trasero de aleación con doble amortiguador tipo Piggy Back multirregulable y frenos Brembo (delante de 320 mm, con pinza de cuatro pistones, y detrás de 260, mordido por pinza simple de doble pistón).



