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«Si algo sé, es cuándo las cosas terminan». Mario Gas le tomó prestada esta frase al personaje que interpreta estos días en «Follies» para explicar su estado de ánimo ante su anunciada marcha, que ya tiene fecha: el próximo 30 de julio. El todavía director del Teatro Español explicó ayer brevemente la razón de su marcha: «Hay un nuevo equipo municipal que cree que es bueno tener un equipo nuevo». Su salida ha sido producto, añadió, «de un pacto positivo y civilizado».
Había cuestiones ineludibles. Una, las acusaciones de derroche: «Hemos sido muy responsables y hemos ido administrando el presupuesto sin salirnos una peseta de lo pactado». Otra, la renovación de su contrato, por parte de Alicia Moreno, unos días antes de dejar el Ayuntamiento. «Tiro por tierra esa teoría de que existían unos contratos blindados o irregularidades en esas prórrogas. Se renovaron porque las programaciones de los teatros públicos deben continuar. Pero no es cierto que yo tuviera blindado mi contrato hasta diciembre de 2015. Quien lo diga o confunde o miente».
No se siente frustrado por su marcha: «No se le deben buscar tres pies al gato; cuando llegué dije que es peligroso creer que algo público te pertenece, porque creas vicios; es bueno variar para oxigenar, y eso es lo que han considerado los nuevos responsables municipales», que han nombrado a Natalio Grueso, ex responsable del Centro Niemeyer, director de los teatros municipales, con el Español y el Matadero como «buques insignia», según palabras del propio Gas.








