Galicia

Galicia / a contracorriente

Portugués de Galicia

Compartir

Hay algo casi patético en estos esfuerzos nacionalistas por echarse a los brazos de Portugal

Día 13/03/2012

¿QUÉ es una lengua? ¿Cuándo las particularidades lingüísticas de una zona merecen el nombre de lengua, cuándo el de dialecto? La respuesta es sencilla para los profanos. Aquí se habla una lengua, aquí otra. Sin embargo, los estudiosos saben que no hay nada «científico» en esa clasificación, y que ésta depende demasiado de motivos políticos. Ayer existía una lengua llamada serbocroata; hoy unos dicen hablar serbio y otros croata, mientras los lingüistas del poder —aquí los conocemos bien— buscan crear aún más diferencias. De ahí la famosa definición: una lengua es un dialecto con ejército.

Nuestra tierra no se libra de esta polémica. Mientras el gallego careció de normativa y continuó como lengua oral, la relación entre gallego y portugués era una disputa de eruditos, que discutían si eran o no eran la misma lengua. Desde el punto de vista genético, no hay dudas: lo son. Son dialectos que empezaron a separarse en el siglo XV, sin que esas diferencias las conviertan en lenguas distintas. Desde el punto de vista histórico, las dudas son más. El gallego quedó como lengua oral y popular, permeada por tantos castellanismos que, en muchísimas ocasiones, parece un dialecto español.

Frente a esto, el portugués luchó por sacudirse la influencia castellana y se convirtió en lengua europea de cultura. En consecuencia, el dilema era claro cuando llegó la normativización: ¿Qué modelo seguimos —español o portugués— para la neolengua galaica? El resultado es este híbrido tentativo que no convence a todos y que cambia de normativa con cansina periodicidad. Entre el grupo «lusista» que defiende vincular más estrechamente gallego y portugués, un grupo más radical acrece su importancia. Son los que proponen, simplemente, considerar al gallego como dialecto portugués y que, por tanto, llamemos al gallego «portugués de Galicia».

Hay algo casi patético en estos esfuerzos nacionalistas por echarse a los brazos de Portugal. Estos esfuerzos no se detienen a pesar del evidente desapego portugués hacia Galicia. El nacionalismo clama contra el diccionario de la RAE porque recogía que en El Salvador «gallego» significa tonto, pero prefiere ignorar que la cuarta acepción del diccionario portugués para la palabra «galego» sigue siendo «mozo de cuerda». La obra fundacional de la literatura portuguesa, «Os Lusíadas» de Camoens, nos insulta hablando de los «sórdidos gallegos». Sin embargo, ahí siguen nuestros compatriotas, fingiéndose portugueses y negando el gallego para abrazar el «portugués de Galicia».

  • Compartir

publicidad
Últimos vídeos

Nuevo asesinato machista en Alcolea (Córdoba)

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.