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Jerez de la Frontera se ha convertido en un triste ejemplo más de ciudad en quiebra por la crisis económica del Estado español. El municipio gaditano tiene en su piel todas las heridas producidas por el zarpazo del monstruo de la recesión: un alto número de personas desempleadas, un Ayuntamiento en números rojos y un sector empresarial paralizado. Por desgracia, el pan nuestro de cada día en numerosos puntos del mapa de España.
Las calles jerezanas han sido testigos a lo largo de la semana de las protestas de los trabajadores de empresas contratadas por el Consistorio que, en algunos casos, llevan hasta dos meses sin cobrar sus nóminas. Unos 2.700 trabajadores municipales y de compañías proveedorassufren las consecuencias de la sequía pública. La situación es dramática: el Ayuntamiento, gobernado en la actualidad por Mª José García-Pelayo, ha heredado un agujero de 950 millones del anterior equipo socialista.
Las trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio (Acasa) no acuden desde hace semanas a los hogares de los dependientes jerezanos y duermen todas las noches en las puertas del Ayuntamiento para reivindicar el cobro de las nóminas de diciembre y enero.
A los trabajadores de las empresas de servicios públicos les adeudan hasta dos nóminas
Por su parte, los empleados del Consistorio ya han cobrado parte de la mensualidad de diciembre (530 euros) y este viernes se ha aprobado la operación para que dentro de una semana aproximadamente puedan recibir otros 700 euros, según han explicado a ABC fuentes municipales.
Decadencia bodeguera
El sector privado también se desangra. La industria bodeguera, símbolo de de antaño de una orgullosa ciudad, amenaza con un reguero de cierres y despidos. La patronal, Fedejerez, anunciaba esta semana que rompía las intricadas negociaciones del Convenio de la Vid que se han prolongado durante un año. El salón Vinoble de 2012 tampoco se celebrará este año, tal y como ha anunciado la alcaldesa Mª José García-Pelayo por la falta de fondos para sufragarlo. Otro varapalo para la capital andaluza del vino, que pierde así una de sus grandes ventanas al resto del mundo.
El Gobierno ha aprobado hoy un plan para que los proveedores cobren las facturas
Mientras, la alcaldesa busca soluciones en Madrid para paliar la deuda de 950 millones. Esta misma semana, Mª José García-Pelayo, que ya ha elabadorado un plan de ajuste, ha mantenido una reunión en Hacienda tras el compromiso del ministro Montoro de que ayudaría al municipio gaditano. Por otro lado, el proyecto del Gobierno para que los proveedores de comunidades y ayuntamientos españoles cobren sus deudas (entre 30.000 y 50.000 millones de euros) puede ser el principio de un camino hacia la recuperación de una ciudad sepultada bajo los más devastadores efectos de la actual recesión «a la española».








