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Dieciséis años ha cumplido Gloria Camila, la hija de José Ortega Cano, y de ahí que este fin de semana hubiera fiesta en la «Yerbabuena» con paella, capea y hasta flamenco. Muchos invitados, amigos de la adolescente y también de su padre, como Los Morancos o Jaime Ostos, que se sumaron a los fastos. A fin de cuentas el torero está como loco con su niña, una joven muy guapa y responsable, que además le canta por su madre siempre que se lo pide.
No hay más que escuchar a Ortega Cano hablar de su hija para entender lo feliz que le hace. Nunca le ha dado un disgusto y por ella sigue viviendo en Sevilla, ya que la chica no quiere mudarse a Madrid. Se ha criado en el campo y ahí están sus amigos y hasta sus primeros amores. Va feliz al colegio, se siente muy bien en la finca y no tiene más necesidades fuera de ese entorno.
Otro caso es el del hijo del diestro, José Fernando, quien ya es mayor de edad. Después de varios meses en Irlanda, y tal y como anuncié en su día, el chico regresa a España. Ha tenido problemas en el colegio donde le matriculó su padre y que tuvo que abandonar por orden de la dirección del centro. No se adaptó a esa normativa, como tampoco lo hizo en los colegios que su padre siempre le ha buscado, ya que su único fin era «que tenga una buena formación para el día de mañana», como me aseguraba no hace mucho el propio Ortega. A sus 18 años, con la herencia de su madre y una personalidad muy marcada, José Fernando puede hacer con su vida lo que quiera. De momento seguirá con los suyos en Sevilla y lo más probable es que se ponga a trabajar en la finca y ayudar a un Ortega que en pocos meses tendrá que enfrentarse al juicio por el accidente de tráfico que costó la vida de Carlos Parra. El torero está muy recuperado y después de que le quitaran un tornillo del pie hasta sorprendió a sus amigos dando unos pases en la capea de su hija.




