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Aquella niña de Brighton solo tenía ojos para la biblioteca de su padre. Crecía sola, porque sus progenitores se habían divorciado (algo premonitorio sobre lo que sería su vida), educada por institutrices, y absorbiendo un libro tras otro de las pobladas estanterías de papá, el Capitán Marryat, viejo lobo de mar y novelista especializado en obras juveniles y de ambiente marinero, antecedente de los Melville, Conrad, O’Brian...
Para una muchacha de aquel tiempo solo quedaba una salida, una boda lo antes posible. Y ya casada, en 1854, con 21 años, marchó junto a su marido al otro confín del Imperio Británico: la India. Después de seis años sufrió una crisis nerviosa y regresó a Inglaterra cargada de hijos, sin más horizonte que cuidarlos.
Escritora gracias a la escarlatina
Así lo hizo, pero sus peques contrajeron la fiebre escarlata, la escarlatina, para entendernos, y para distraerlos en las larguísimas tardes, empezó a escribirles cuentos. Había nacido una escritora, Florence Marryat, que en los próximos cuarenta años llegaría a escribir cerca de noventa novelas, muchas de ellas realmente populares, aunque sus argumentos resultaban cuando menos muy afilados y transgresores para la sociedad victoriana: bigamia, adulterio, malos tratos en el matrimonio, espiritismo.
Por si esto fuera poco también fue actriz de revista (trabajó por ejemplo con Gilbert y Sullivan) y al final de su vida parece que hacía buenas migas con los seres de ultratumba.
Sus temas: bigamia, adulterio, malos tratos, espiritismo
Un hombre, mal marido y peor padre, dos muchachos educados por su delicada madrastra, un ambiente victoriano-represivo, y un espíritu que viene a poner a las cosas y a los seres en su sitio, en un ajuste de cuentas puesto en marcha desde el otro lado.
No podemos darles más detalles, pero sepan que al final del túnel sí, habrá una luz blanca, y habrá humor genial, fantasía y hasta moraleja traídos por la buena mano y el talento literario de Marryat.
Una joya llegada del otro mundo. Una güija en doscientas espléndidas páginas.





