Las empresas de transporte de viajeros, en situación crítica por las impagos de las administraciones
Las empresas de transporte de viajeros por carretera de Castilla-La Mancha alertaron ayer de que «muchas se verán obligadas a parar» en muy poco tiempo, porque ya no pueden ni pagar el gasoil de sus autobuses debido a los numerosos impagos del Gobierno regional y las administraciones locales.
El presidente de la Federación Regional de Empresarios de Transporte de Viajeros por Carretera de Castilla-La Mancha (Fetvicam), Antonio Villavieja, informó en rueda de prensa sobre la «dramática» situación del sector, acompañado por los cinco presidentes provinciales.
Las empresas de transporte de viajeros en Castilla-La Mancha padecen deudas cuantiosas —aunque no las han cuantificado en la rueda de prensa— de la Junta (de las Consejerías de Sanidad y Asuntos Sociales, Educación y Cultura y Fomento) y de las corporaciones locales.
Según los datos de Villavieja, Fomento es la Consejería que más adeuda: todo el año 2011 y algunos meses de 2010 del programa Ciudad Directo, el Plan Astra y la tarjeta joven. Educación y Cultura ha pagado el transporte escolar de setiembre y octubre de 2011 —excepto en la provincia de Toledo, que ha pagado el 30% de ambas mensualidades—, pero tiene facturas pendientes desde mayo de 2010. Y Sanidad y Asuntos Sociales adeuda todo el año 2011 de la tarjeta de descuento a familias numerosas, desde junio de 2011 de la tarjeta de mayores.
«La situación es tan dramática e insostenible que hay empresas que no tienen ni para llenar los autocares de gasolina», dijo Villavieja, quien añadió que «si a la Junta es difícil cobrar, a los ayuntamientos es imposible».
Sin renovar flota
Por esta situación, las empresas de transporte de viajeros por carretera no están renovando su flota y, como mucho, pueden pagar las nóminas de la plantilla y los seguros sociales. De hecho, hay algunas empresas que adeudan hasta cuatro meses de salario a sus trabajadores, según los datos que ha aportado la Federación regional.
Fetvicam agrupa a unas 150 empresas, algunas «muy grandes», con cientos de autobuses y de trabajadores, y otras que apenas tienen un par de vehículos, pero todas se encuentran en similar situación. Villavieja destacó que el sector está dispuesto a colaborar con la Administración «pero hasta el día que podamos, porque de seguir así tendremos que parar porque nuestros recursos económicos se acaban».




