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Mueren dos periodistas en la brutal ofensiva contra Homs

Varios proyectiles alcanzaron el edificio habilitado como centro de prensa en la rebelde ciudad siria

Día 23/02/2012
Mueren dos periodistas en la brutal ofensiva contra Homs

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Lo que ocurre en Homs, asediada por el Ejército desde hace tres semanas, no es solo reflejo del fracaso de Siria como estado. Es, además, el fracaso de una comunidad internacional que echa mano de sus soluciones de urgencia con excesiva arbitrariedad. Solo así se comprende que se actuara para frenar a Muamar Gadafi y que no se haga con Bashar al-Assad.

Al cotidiano goteo de muertos que salpica el país desde que hace once meses estallara la revolución se une el fallecimiento de dos reporteros extranjeros. Que dos informadores, una estadounidense y un francés, perezcan bajo las bombas en su intento por tratar de abrir los ojos cerrados del mundo puede servir no solo para recordar los méritos de esta profesión, sino para que hoy se escriban más líneas en los periódicos de un conflicto cuyas verdaderas víctimas, como casi siempre, están lejos de las farragosas reuniones de los que deberían detener las matanzas. Esta crónica teñida de necrológica sirve para recordar también a la media docena de informadores locales caídos.

Marie Colvin, reputada corresponsal del británico «The Sunday Times» de edad imprecisa, entre los 50 y 60, y Remi Ochlik, fotógrafo «freelance» de 28, son solo dos víctimas mortales más de los cientos del asedio del Ejército a Homs. Varios proyectiles alcanzaron ayer el edificio habilitado como centro de prensa en el castigadísimo distrito de Bab Amar, hiriendo a su vez a otros cuatro reporteros. Al menos diecinueve habitantes murieron a lo largo de la jornada, según la agencia Reuters. Podrían ser más de medio centenar según los testimonios de los opositores.

Prensa «ilegal»

Los periodistas llegaron a la zona a través de la frontera del Líbano sin el visado que exigen las autoridades de Damasco, que no quiere testigos que no vayan de su mano. El Ministerio de Información ha denunciado la presencia «ilegal» de la prensa. El reportero del diario «The New York Times» Anthony Shadid murió la semana pasada de un ataque de asma mientras regresaba a Turquía a campo traviesa desde la ciudad siria de Idlib.

En esa provincia han aparecido los cuerpos de más de una veintena de hombres maniatados y con disparos en el pecho o la cabeza. Han sido ejecutados por hombres de Al-Assad, según la oposición.

Consciente de que Homs y otras ciudades se encuentran al borde del colapso, la comunidad internacional se muestra preocupada. EE.UU. da a entender, aunque no de forma explícita, que quizás haya que armar a los rebeldes. Rusia, aliado de Damasco, propone establecer corredores humanitarios para asistir a las víctimas. La Cruz Roja pide un alto el fuego para que la población pueda aprovisionarse de alimentos y los heridos ser atendidos. Y el Consejo Nacional Sirio (CNS), una de las facciones rebeldes, reclama una intervención militar internacional como «única solución» al conflicto civil.

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