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Dexia no levanta cabeza. La entidad francobelga registró al cierre de 2011 pérdidas por 11.639 millones de euros, frente al beneficio de 723 millones presentado un año antes. El banco, nacionalizado por los Estados francés, belga y luxemburgués, achaca ese agujero al coste de su reestructuración y al impacto de la depreciación de la deuda soberana de Grecia.
Su exposición a Atenas y a productos derivados le ha costado hasta la fecha pérdidas por 3.054 millones de euros. «Dexia ha contabilizado en el cuarto trimestre una provisión adicional por amortizaciones de bonos soberanos de Grecia que eleva el total a 2.355 millones, lo que implica un descuento del 75% en el valor nominal de su cartera de deuda griega a 31 de diciembre de 2011», ha detallado la entidad.
Dos veces salvado de la quiebra
De hecho, Dexia, del tamaño del español BBVA, se convirtió en octubre del pasado año en la primera víctima de la crisis de deuda soberana de la eurozona. Entonces, los Gobiernos de Francia, Bélgica y Luxemburgo salieron a su rescate con una inyección de dinero público de 3.730 millones de euros y unas garantías de crédito por 90.000 millones.
Tras el estallido de la crisis de las hipotecas basura, en 2008, la entidad ya se convirtió en el quinto banco europeo con más ayudas públicas al ser salvado de la quiebra por los mismos paíes con 6.400 millones de euros, unas garantías de 150.000 y una línea de liquidez de 13.000 millones para adquirir activos dañados.
A la vista de la situación del banco, el consejo de administración ha decidido proponer a la junta general de accionistas que no se reparta dividendo alguno con cargo al ejercicio 2011. La entidad ha decidido además no pagar el cupón de su deuda subordinada a no ser que sea por imperativo legal.







