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El PSOE reniega de su ley de 2010 y se suma a la petición de voto emigrante en urna

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Los socialistas gallegos resucitan la polémica y plantean un sistema que anularía por completo su reformaEl PP celebra que la oposición «asuma» ahora las tesis de Feijóo

Día 25/02/2012

Tras un leve amago en los últimos comicios municipales y con las próximas autonómicas cobrando actualidad a cada día que pasa, la siempre polémica disputa política sobre el voto emigrante, sus condicionantes y mecanismos regresó ayer a la cámara gallega con una propuesta que parte del PSOE y supone en la práctica la enmienda a la totalidad de la reforma legal impulsado por este mismo partido en el año 2010, cuando una subcomisión del Congreso encargada de redactar propuestas para reformar la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (Loreg) alcanzaba un acuerdo respaldado por los dos partidos mayoriatrios, PSOE y PP, y otras fuerzas de ámbito regional.

Entonces, desde el PSOE gallego aplaudían la reforma y la asentaban en la moción que años antes habían activado en la cámara gallega. Hoy, los efectos de la reforma se han convertido en «una mentira y una falacia», en palabras de la diputada autonómica Marisol Soneira.

Fue ella la que en una comparecencia pública reabría el debate con una iniciativa para pedir desde el Parlamento gallego la reforma de la Loreg, que como su propio nombre indica es una norma básica y cuya reforma necesitará como condición sine qua nondel apoyo del PP en Madrid para salir adelante (de hecho, tras el retoque de 2010, que afectaba al Censo Español de Residentes Ausentes, hubo otro en enero de 2011, impulsado por PP y PSOE, para evitar evitar que formaciones políticas ilegales o quienes justifican o apoyan la violencia terrorista pudiesen concurrir a las citas electorales).

Los socialistas gallegos proponen reconducir que el «gravísimo error» que promovieron en 2010 con el apoyo del PP, entre otras formaciones, y que se resume en que los residentes en el exterior no pueden votar en las municipales y deben pedir el voto para ejercer su derecho, por correo, en el resto de comicios. El BNG, a través de su portavoz, Guillerme Vázquez, apoyó en enero de 2011 los cambios en relación a las municipales, pero exigía modificaciones «en otros comicios, como los autonómicos».

Desde el PSOE gallego, que asegura que ha logrado convencer a Ferraz del «error» que supone este sistema, pretenden ahora impulsar desde Galicia, y a través de una proposición no de ley, la creación de circunscripciones electorales, que facilitarían el voto en urna y personal de los emigrantes. Las votaciones tendrían lugar en embajadas, consulados, casas de España y de Galicia de los diferentes países del extranjero. Soneira se apoyó en que la participación del electorado del extranjero se redujo de un 31,7% del total en las generales de 2008 a un 4,96% en la cita del pasado 20-N.

Desde el PP, por su parte, celebraran ayer la «asunción de las modificaciones que desde hace tiempo defiende el Partido Popular» por parte del grupo mayoritario de la oposición. Su portavoz, Antonio Rodríguez Miranda, recordó que en el congreso del PP celebrado recientemente en Sevilla se incorporó una enmienda «a través de la que se solicitaba el voto de los emigrantes en urna de forma directa con la presentación de un documento oficial o por correo previa solicitud formal». «El paso a la oposición de los socialistas parece que sirvió para que les llegara la inspiración y el sentido común en lo que respecta al voto de la emigración», añadía el dirigente del PPdeG.

La reforma de 2010

Hace poco más de un año, los dos principales grupos parlamentarios del Congreso modificaban las condiciones del conocido como Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). Los retoques implantaban la anulación del voto en los comicios locales para los residentes en el exterior, y establecían el voto rogado (previa petición expresa, y por correo) en el resto de elecciones.

Entonces, el acuerdo se adoptaba sobre la base legal de que al alcalde y a los restantes miembros de la corporación los eligen «los vecinos», una condición que no tienen los emigrantes. La nueva modalidad de voto rogado, por su parte, buscaba asegurar la legitimidad del voto y evitar indeseables noticias que han proliferado en la historia electoral de la diáspora, como los fraudes con sufragios de ciudadanos fallecidos antes de las elecciones y otras irregularidades.

El Consejo de Estado aconsejaba entonces afrontar los cambios en el ámbito de las municipales tras haberse constatado que la adscripción del emigrante a un municipio determinado era casi ficticia. La reforma se aplicó por primera vez en las elecciones municipales de 2011, cuando de los 1,3 millones de españoles inscritos en el CERA tenían por origen gallego una parte muy importante, 322.000.

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