La nueva Integra 670 de Hondacombina facetas scooter y de moto, sobre todo en lo que toca al diseño, pues según cómo o por dónde se mire parece una cosa u otra. Semejante simbiosis se sirve de un bicilíndrico en V de 700 cc y 51,7 CV con refrigeración líquida asociado a una transmisión auto y secuencial de doble embrague DCT (se puede manejar manualmente desde pulsadores en la piña izquierda), con seis velocidades.
Rival natural de la categoría maxiscooter, se ofrece en dos alternativas de potencia: 47 y 51,7 CV, la primera apta para carné A2. Pesa 238 kg en seco, se sustenta sobre un moderno y robusto bastidor y pisa sobre grandes llantas de 17 pulgadas, toda una garantía al rebasar baches y agujeros del firme. A todo ello, su esquema de frenada a base de discos incluye antibloqueo ABS de serie.
Su posición de conducción es muy erguida, y aunque no sobra espacio para los pies el piloto viaja bien guarecido por la amplia pantalla ajustable. También se benéfica de una legible y bien posicionada instrumentación (100% digital, salvo en el caso de los chivatos de intermitencia, alerta de temperatura o punto muerto) y de la iluminación que permite un amplio faro en V. Por cierto, el sillón, amplio y de buen mullido, oculta un hueco que admite un casco jet e integra toma de corriente.
Como en todos los productos del fabricante japonés, su calidad es de primera. Y también como en toda buena Honda que se precie, puede completarse con todo tipo de accesorios.


