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Cataluña / LETRAS EXPECTATIVAS

Crear empleadores para crear empleo

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Otro ejemplo de filantropía empresarial es el que desarrolla Secot, asociación de seniors españoles para la cooperación técnica que hace unos días inauguró en Madrid una escuela de emprendedores

Día 22/02/2012 - 09.46h

CUANDO el lado material de la vida se tambalea resurge la búsqueda del sentido a la existencia, la aspiración a trascender. Como mínimo, que tu trabajo sea considerado un bien social. Tras el páramo dejado por el hiperindividualismo, se abren paso modelos de relación cooperativa en una vuelta a los valores presididos por el antiguo asunto del amor hacia los demás.

Frente a la misantropía y el desprecio, que es la otra cara de la arrogancia, o la desatención a nuestros semejantes, resurge la filantropía, el altruismo, la construcción del bien común. Otro tipo de amor es el que se presta a una profesión. De ahí la raíz amatoria del amateurismo. Y todo ello coronado por las ideas de querer el bien (benevolencia) y de hacer el bien (beneficencia), vinculadas a otra idea poderosa: la responsabilidad. Dar una respuesta a una llamada, a una necesidad social. Una respuesta que implica, necesariamente, una entrega. Porque el dar comporta un compromiso personal, sobre todo al darse a sí mismo.

Y darse a sí mismos es lo que hacen los empresarios colaboradores de Réseau Entreprendre, una asociación declarada de utilidad pública por el gobierno francés, que ayer se presentó en Barcelona ante una cuarentena de empresarios catalanes. El objetivo es emular en nuestro país una experiencia que ha logrado crear una red de 9.000 emprendedores que han generado 50.000 empleos en 25 años. La tutela de nuevos emprendedores por parte de empresarios es su razón de ser. Una tutela acompañada de financiación en forma de préstamos «honoríficos» (a la persona, sin garantía ni aval). Con la ayuda de Privat Bank Degroof, que ha actuado de anfitrión, Réseau Entreprendre agita la filantropía empresarial bajo el lema «Para crear empleos, creemos empleadores».

Otro ejemplo de filantropía empresarial es el que desarrolla Secot, asociación de seniors españoles para la cooperación técnica que hace unos días inauguró en Madrid una escuela de emprendedores con el noble objetivo de movilizar todo el talento desaprovechado que hay en España, tanto el junior como el senior. La presidenta de Secot, Mónica de Oriol, pronunciará esta mañana una conferencia en la Fundación Bertelsmann bajo el estimulante título: ¿Acaso nos sobra el talento para permitirnos el lujo de amortizarlo aceleradamente?

Y es que tanto seniors como juniors anhelamos una sociedad de «givers», y no de «takers»; de «doers», y no de «talkers». Es decir, de gentes que dan, y no «van a lo suyo»; de gentes que hacen y no se dedican simplemente a hablar y gesticular. Obras son amores…

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