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CyL / EL CALLEJÓN DEL GATO

PURO CAMBIO

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López ha postulado a Villarrubia porque haber dejado abierto el melón hasta el Congreso de abril hubiera fraccionado el partido

Día 22/02/2012 - 09.46h

VINO a Castilla y León por disciplina de partido y amistad con Blanco, pero a Óscar López nunca le gustó la política regional, ni dejó de mirar por el rabillo del ojo a Madrid. La llamada de Rubalcaba a formar parte del equipo le devolvió la ilusión: las posibilidades de regresar a la política nacional permanecían intactas y su nombramiento de número tres del PSOE, así lo ha confirmado. Esto ya es agua pasada, que no merece más comentario. Sin embargo, las últimas decisiones parecen poco convincentes. El legado que deja en el Partido Socialista, pese a algunas hagiografías realizadas en estos días, resulta lamentable: el menor apoyo popular de la historia en la Comunidad y ayuntamientos; dos agrupaciones provinciales con gestoras y grescas profundas y una tercera, Soria, posicionada en el otro bando; un partido sumido en un ataque de pánico; y unas Cortes descabezadas, para que el gobierno popular se pasee triunfalmente sin rastros de oposición. Este duro panorama pretende resolverlo con un nuevo secretario general, Julio Villarrubia, para ordenar el PSCL por dentro y coordinar la tarea de oposición sin sentarse en las Cortes.

Con reflejos, Óscar López ha postulado a Villarrubia porque dejar abierto el melón hasta las vísperas del Congreso de abril hubiera fraccionado el partido, pero esta elección acarrea cuatro problemas: la falta de liderazgo para conducir al partido en tiempos difíciles y en esta cuestión López tiene su responsabilidad porque, preocupado por evitar que nadie le moviera la silla, ni sustituyó a la número dos, cuando Amparo Valcarce dejó plantado al PSCL, ni ha permitido la presencia pública de los miembros de una Ejecutiva formada a su medida, ni incluyó a nombres importantes en las listas de las Cortes.

La segunda cuestión afecta a la bicefalia que presenta dos inconvenientes: la inherente a tener dos voces, una de ellas la de López rebajada con la sordina de la escasa dedicación a Castilla y León y la otra fuera del hemiciclo; y la desmotivación del propio grupo porque comprueba que la cúpula del partido no confía en ninguno de ellos para acceder a la Secretaría General: repetirán el escaso trabajo de oposición de la legislatura pasada. El tercer asunto tiene una mejor solución, si se consuma la elección de Villarrubia y renuncia al escaño de Madrid para mostrar su compromiso con la región y no repetir los errores de su antecesor. El cuarto problema, le deja las manos libres al Partido Popular para cambiar al Presidente de la Junta cuando lo estime conveniente. Así se escribe otro capítulo del Puro Cambio de secretario general.

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