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La Academia General Militar (AGM) cumplió ayer sus 130 años de historia, que arrancaron el 20 de febrero de 1882, cuando el Rey Alfonso XII firmó el real decreto de fundación de este centro. Durante sus primeros años tuvo su sede en el Alcázar de Toledo, pero aquella primera época del centro duró solo unos años, hasta 1893, cuando se clausuró. Tres décadas después, el 20 de febrero de 1927, se creó de nuevo y, desde entonces, permanece en Zaragoza. Clausurada de nuevo en la Segunda República, el general Franco —que había sido su director— ordenó su reapertura en septiembre de 1940. <MC>De sus aulas han salido 23.000 oficiales del Ejército de Tierra, de la Guardia Civil y de cuerpos comunes. En total, 71 promociones hasta la fecha.
Esta semana, la Academia se vistió de gala para festejar sus 130 años de historia con un acto en el que se lucieron también los uniformes históricos, los de épocas pasadas, que habitualmente permanecen expuestos en el museo del centro. El acto estuvo presidido por el teniente general Ignacio Martín Villalaín, segundo jefe de Estado Mayor del Ejército y que hace años también fue director de la Academia.
«Bondad y justicia»
Durante su alocución, el actual director de la AGM, Francisco José Gan Pampols, destacó «la cultura del esfuerzo» que impregna el día a día de estas aulas y que «se inculca» en ellas. Una «cultura del esfuerzo» en la que insistió ayer ante los alumnos —711 mujeres y 34 hombres en estos momentos—, «la voluntad permanente en lo cotidiano, en el día a día», porque —subrayó— «quien no es digno en lo menos, no puede aspirar a lo más». Y destacó igualmente lo que considera condiciones indispensables de todo oficial y de quien aspira a serlo: «voluntad, bondad y justicia. Donde hay una voluntad hay un camino», afirmó. Y en ese «camino» de la formación y de la vida militar destacó también la «excelencia, el empeño de ser cada día mejores soldados. No hay término medio en el espíritu de servicio».
El general Gan apeló igualmente a la «ejemplaridad» como principio de conducta de profesores y alumnos de la AGM. «El ejemplo —dijo— es el principal activo del buen mando».
Durante el acto conmemorativo, al que también acudieron autoridades civiles —entre ellas el delegado del Gobierno en Aragón, Gustavo Alcalde— se impusieron condecoraciones a militares y civiles, y se distinguió al catedrático Antonio Elipe Sánchez como caballero cadete honorífico de la AGM. Es un título que concede la Academia General desde el año 1990 y que, con Antonio Elipe, han recibido 38 personalidades que se han destacado por su labor vinculada a este centro castrense. Antonio Elipe es director del zaragozano Centro Universitario de la Defensa.





