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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció ayer que el pasado sábado le detectaron en Cuba una «lesión» en la misma zona pélvica en la que el pasado junio le extrajeron un tumor, y que deberá someterse a una nueva operación quirúrgica. Esta declaración confirma los numerosos rumores que circulaban durante los últimos cuatro días sobre un agravamiento de su salud y que, por ese motivo, había viajado hasta la isla.
Chávez desmintió, sin embargo, que tuviera metástasis en el hígado y en otras partes del cuerpo: «No es cierto que ya me estoy muriendo», dijo. Durante una intervención de dos horas, retransmitida por televisión desde una fábrica de tractores en su estado natal de Barinas, el líder bolivariano precisó que durante la revisión a la que se sometió el pasado sábado en La Habana le detectaron «una lesión en el mismo sitio donde fue extraído el tumor hace ya casi un año; es una lesión pequeña de cerca de dos centímetros de diámetro».
Hugo Chávez anunció que de nuevo será sometido a una operación para «verificar si la actual lesión tiene relación con el primer tumor». El mandatario confía en que esta vez la intervención quirúrgica sea «menos complicada que la anterior», cuando le extrajeron un tumor maligno del tamaño de una manzana. No precisó ni cuándo ni dónde será la operación, aunque será «en los próximos días».
«La nueva batalla»
«Estoy en buenas condiciones físicas para afrontar esta nueva batalla», subrayó. Pidió, por último, que «nadie se alegre ni entristezca. Hago un llamamiento por la unidad del país y la vida. Hasta el último día viviré para ustedes. Pido perdón a los que he causado sufrimiento». Al parecer en La Habana fue evaluado por un equipo de médicos. Le realizaron un análisis de sangre, una prueba de contraste y una resonancia magnética.
«Como hay tantos rumores, preferí venir a Barinas para inaugurar el complejo agroindustrial Santa Inés, en colaboración con Bielorrusia, y aclarar las especulaciones», dijo. Acompañado de su hermano, el gobernador de Barinas, Adán Chávez, el presidente hizo gala del mismo «vigor y energía» que ha exhibido en las últimas semanas. Durante la visita a la fábrica, a Chávez, de 57 años, se le pudo ver paseando y conversando con los trabajadores. Vestido con su habitual camiseta roja y una chaqueta azul, les explicó que había viajado a Barinas la noche anterior para «descansar y saludar a la familia». Previamente, el ministro de Información de Venezuela, Andrés Izarra, desmintió que el estado de salud de Chávez se hubiese deteriorado. Aunque el portavoz no dijo ninguna palabra sobre si el jefe de Estado viajó de urgencia a La Habana, ni sobre si tras él viajó también toda su familia: sus padres desde Barinas y sus hijas desde Caracas y Buenos Aires. Inusual movilización aérea de familiares que enseguida disparó los rumores.
La especulaciones y desmentidos circularon por la red social de Twitter. Venezuela entera estuvo en vilo durante más de tres días sin saber dónde se hallaba su presidente. La enfermedad de Chávez es un secreto de Estado y el único que puede hablar del asunto es él mismo.
Nelson Bocaranda, el primer periodista que habló del cáncer del presidente, afirmó en Twitter que nueve médicos —tres cubanos, tres brasileños, un venezolano y dos españoles— evalúan la salud de Chávez. Bocaranda añadió que, aunque su estado de salud es delicado, «no quiere operarse porque quiere regresar a Caracas para retomar el ataque contra Henrique Capriles Radonski, el candidato de la oposición». El ministro Izarra aseguró en Twitter: «Sobre rumores, guerra sucia de la canalla». Por su lado, el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello escribió el lunes: «No le hagan caso a rumores sobre la salud del comandante, está muy bien».







