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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha manifestado a sus colaboradores más directos en el seno del Comité de Dirección del PP gallego su intención de no convocar elecciones anticipadas en la Comunidad, como le venía pidiendo un sector de su partido que apostaba por comicios antes del parón del verano.
Feijóo tiene como único tope para convocar elecciones, una prerrogativa exclusiva del presidente de la Xunta, el de marzo de 2013, cuando se cumplirían cuatro años desde los comicios del 1 de marzo de 2009, su primera contienda como cabeza del PP. Y su idea es agotar la legislatura, como revelaba ayer el portavoz parlamentario del PP, Pedro Puy, que desveló tras la junta de portavoces en la cámara gallega que el jefe de filas de su partido confirmó en la reunión del lunes con la cúpula gallega que el adelanto «no está en su agenda».
«Lo dijo ayer claramente en el Comité de Dirección. No estamos esperando eso», señalaba sobre el adelanto Puy a preguntas de los periodistas. «Feijóo informó que no está en su agenda», añadía. Las intenciones del titular de la administración gallega, explicaba el portavoz, pasan por centrarse en buscar soluciones a la crisis y «trabajar para que vuelva a la senda del crecimiento cuanto antes».
Puy añadió que esta posibilidad, prerrogativa única y exclusiva del presidente de la Xunta, tampoco se está barajando en el seno del grupo parlamentario, en el que «los diputados no estamos pensando en ningún tipo de adelanto; estamos todos pensando en la crisis y no en la confrontación electoral», añadía.
Fuentes de la ejecutiva gallega confirmaron ayer a ABC que los planes comunicados por el presidente pasan por no cercenar la legislatura ni un ápice. Pero ello no implica que no haya elecciones antes de marzo, o incluso en el tramo final de este 2012: a partir de octubre el anticipo sería meramente técnico, ya que la actividad legislativa se recortaría solamente en semanas: la razón, que enero es inhábil en el Parlamento y convocar elecciones en marzo obligaría a disolver el Parlamento bastante antes.
De hecho, el predecesor de Feijóo, Emilio Pérez Touriño, también recurrió a un anticipo técnico de tres meses para evitar la coincidencia de las elecciones gallegas con las europeas de junio. Entonces, el decreto de disolución del Parlamento fue publicado el 6 de enero, casi 60 días antes de la cita electoral del 1 de marzo.
El hipotético adelanto también fue cuestión de debate por parte de los grupos de la oposición, que persisten en rechazar de plano que se adelante la fecha de la llamada a las urnas en pleno proceso de reconstrucción interna de sus respectivas cúpulas directivas, a las puertas del congreso del PSOE y la posible escisión del segundo bloque de poder dentro del BNG en marzo. De este modo, desde el PSOE su portavoz parlamentario, Abel Losada, aseguraba ayer que «un adelanto con mayoría absoluta es una estafa a los ciudadanos». «Lo que tiene que hacer Feijóo es gobernar y anteponer los intereses del conjunto de Galicia». Por el BNG, Ana Pontón calificó de «agotado y fracasado en todos los ámbitos» el proyecto de Feijóo, pero rechazó un anticipo que «no tendría que ver con los intereses de Galicia, sino con amarrarse a la silla».
Funcionarios
Los grupos parlamentarios de la oposición cuestionaron en la mañana de ayer el procedimiento de lectura única para la aprobación, la próxima semana, de la ley que modifica las condiciones laborales de los funcionarios y personal laboral de la administración gallega, con la que la Xunta busca ahorrar 80 millones al año. PSOE y BNG aseguran que la norma no se presentó con la debida antelación a los grupos y que no cuenta con el informe del Consello Económico e Social. El popular Pedro Puy desmintió estas afirmaciones y avisó a la oposición de que el informe de la asesoría del Parlamento respalda al PP, que ayer volvió a rechazar el debate sobre la comisión de investigación de las cajas hasta que finalice el proceso de recapitalización de Novagalicia.





