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Entiendo que el Cabildo desee conservar abierta esta empresa, pero los números cantan en exceso
EL Cabildo de Tenerife no entiende de crisis económica. Mientras aquí a los empresarios no se les perdona ni media y si tienen pérdidas económicas se ven obligados al cierre inmediato de sus locales, a la corporación dirigida por Ricardo Melchior lo de ir a pérdidas y no despeinarse lo más mínimo es casi lo mismo. Si hace dos semanas hablábamos del desastre que supone para las arcas de la institución el campo de golf de Buenavista, ahora toca hablar de la Empresa Insular de Artesanía, una especie de esta casa es una ruina, pero en vez de caerse la estructura, lo que se viene abajo es el libro de contabilidad.
En el último ejercicio auditado, concretamente 2010, la empresa perdió nada menos que 364.874 euros. El volumen de las pérdidas fue tal que para cubrirlas, tal y como detalla la edición canaria de ABC, no bastó con los 295.305 euros financiados por medio de aportaciones previstas en los presupuestos del Cabildo. El problema es que ya en los años 2008 y 2009 esta empresa dependiente de la institución cabildicia había perdido cantidades en torno a los 40.000 y a los 65.000 euros. De tal suerte que, sumado todo, casi se llega al medio millón de euros de déficit, pero parece que nadie está por la labor de echar el candado. Y, mucho ojo, que aún no se sabe cómo ha sido el ejercicio de 2011, aunque me da la sensación de que la cosa pinta fea, fea, fea.
Entiendo que el Cabildo desee conservar abierta esta empresa, pero los números cantan en exceso y no puede ser que al final los tinerfeños por este capricho, como pasa con el campo de golf o algunas de las otras setenta y tantas empresas de la corporación, tengan que ser los paganos o los paganinis de estas veleidades políticas. Y es que, salvo excepciones bien contadas, una empresa en manos públicas suele ser deficitaria, porque, entre otros motivos, aquí se da más importancia a la contratación de personal que a sacarle verdadera rentabilidad al ente, justo al revés de lo que pasa en el sector privado, donde a veces se prescinde de demasiado personal en pos de lograr el beneficio máximo.
Desde luego, va siendo hora de que el Cabildo de Tenerife ponga las cuentas negro sobre blanco y se desprenda de todas aquellas empresas que no son rentables. Si hablamos de la Empresa Insular de Artesanía, está claro que perder casi medio millón en tres años (más de 300.000 de una sola tacada) hace acreedora a esta empresa de ser clausurada o que la coja alguien con mejores mañas empresariales desde una perspectiva privada. Lo que es evidente es que desde la institución insular no se ha sabido darle rentabilidad al proyecto.




