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La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) considera que hubo malversación en el uso que Luis Felipe San Martín Fernández-Marcote, jefe provincial en Las Palmas de la Policía Canaria, dio a uno de los coches oficiales del cuerpo cuando fue a buscar a un amigo al aeropuerto, amigo al que más tarde llevaría a recoger a su hija, lo que le deparó figurar envuelto en un escándalo de violencia de género, tal como ayer adelantó este diario. Fuentes de AUGC-Las Palmas consultadas por ABC puntualizaron que tanto si San Martín estaba de servicio como si no —a este le acompañaba un segundo agente que hacía efectivamente de chófer—, se trata de un caso manifiesto de malversación.
Desde la delegación de la AUGC en la provincia oriental subrayaron que la malversación existió tanto si los policías del cuerpo autonómico estaban de servicio como si no. Cabe recordar que durante la audiencia pública que siguió al suceso —San Martín fue imputado del presunto delito de coacciones en el ámbito familiar por tres agentes de la Guardia Civil—, el jefe de la Policía Canaria dijo que estaba de servicio, extremo que, sin embargo, negó su subalterno. «El caso es que si estaban de servicio, el coche se estaba utilizando para un fin inadecuado; y si no lo estaban, pues utilizaron el vehículo cuando no debían», sentenciaron las citadas fuentes. «Se mire por donde se mire, se incurre en malversación; el fiscal tendría que actuar de oficio», precisaron.
Un caso rocambolesco
Cabe recordar que San Martín se vio envuelto el pasado día 8 en un caso, como poco, rocambolesco. El jefe del cuerpo policial canario fue en un Volvo S60 oficial y propiedad del Gobierno de Canarias a recoger a un amigo personal al aeropuerto. Más tarde, ambos acudirían —en compañía del agente que hacía de chófer— a la guardería «La Casa de Mickey», con la intención de buscar a la hija del amigo. En la guardería les esperaban tres agentes de la Guardia Civil alertados ante un posible caso de violencia de género, toda vez que la madre de la pequeña había puesto sobre aviso a las instituciones ante el supuesto comportamiento del padre de su hija, a la postre el amigo de San Martín.
Los guardias civiles trasladaron al juzgado de guardia la acusación al padre de la niña por un presunto delito de malos tratos habituales y de coacciones en el ámbito familiar, así como también imputaron a San Martín —y al agente que hacía las veces de chófer— el presunto delito de coacciones en el ámbito familiar (violencia de género) en calidad de autores necesarios. Poco más de 72 horas después, el juzgado número 2 de Telde, en un procedimiento abreviado, decidió reducir los cargos a una falta de desobediencia y, posteriormente, archivó el caso.





