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Canarias / arando en el mar

Todo el año no es carnaval

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Si no espabilamos, si no apostamos por una buena estrategia que nos sirva para afrontar el incierto mañana, no tendremos futuro

Día 19/02/2012 - 12.10h

Muchos de los que en Canarias se dedican a elaborar una determinada política turística piensan que todo el año es carnaval; al menos en el sentido más lúdico y festivalero del término. Ojalá. Pero la realidad es muy distinta. Para empezar, el sector turístico es para las islas, a diferencia de otras comunidades que conforman las españas, su principal y casi única vía de ingresos; por desgracia, el turismo no solo ha ido devorando poco a poco el paisaje y el entorno de nuestras ciudades y costas, sino que se ha ido tragando otros sectores claves como la industria, la agricultura, la ganadería o la pesca. Sin darnos cuenta -siempre queda ese triste y socorrido consuelo-, hemos ido depositando todos los huevos en una misma cesta. El día que alguien o algo -la mejor prueba de ello es lo sucedido con la primavera árabe-, le de una patada a la cesta, nos quedamos sin huevos, con perdón.

Es evidente que los responsables políticos deberían planificar la diversificación de nuestra economía dándole, por supuesto, la importancia y la primacía que tiene a nuestra primera industria, que no puede dejar de ser por ahora sino el turismo; pero al menos, hagámoslo bien. Enfoquemos nuestras prioridades en renovar las ideas, las estrategias, el propio concepto del negocio hotelero que ha evolucionado y cambiado radicalmente en muy poco tiempo. Ahora, las necesidades son distintas, las complejidades son mayores, los problemas de gestión son otros; en definitiva, ha cambiado el escenario.

Si antes algunos empresarios marcaban sus objetivos en ganar dinero a corto plazo, sin detenerse demasiado en la calidad y en la naturaleza de lo que ofrecían a cambio, y sin importarles demasiado si con ello desprestigiaban al propio sector, ahora, sus actos tienen una consecuencia inmediata; y si su oferta no es lo suficientemente competitiva y/o diferenciadora, puede que no llegue siquiera a sobrevivir. De ahí la importancia de la formación, el darse cuenta de que ahora más que nunca es transcendental el tener una visión global de la industria hotelera; en definitiva, profesionalizar las habilidades en busca del mejor profesional.

Nuestra visión ha de alejarse de los localismos y apostar por el talento y la formación en temas tan importantes como los recursos humanos, la ingeniería financiera y el conocimiento global de la materia turística para adaptarnos lo mejor y lo más rápidamente posible a las actuales necesidades que impone el sector; donde, por desgracia, cada vez más aumentan los costes y descienden los ingresos debido a una menor demanda como consecuencia de la actual crisis que merma el poder adquisitivo de quienes nos visita; por lo que se hace cada vez más difícil hallar estrategias que nos diferencie y que produzca ventajas competitivas.

Es triste decirlo, sobre todo ahora que estamos contentos porque estamos en carnaval, pero si no espabilamos, si no apostamos por una buena estrategia que nos sirva para afrontar el incierto mañana, no tendremos futuro.

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