En Vídeo
En imágenes
En su persecución hacia lo imposible, tan lejos el Real Madrid que la Liga pasa a un segundo plano en el Camp Nou, el Barcelona volvió al pasado y regaló un partido notable ante el Valencia, que siempre se queda a medias contra los azulgrana. Dubitativo como otras tantas noches en el arranque, el Barça se esmeró para rescatar la esencia de su fútbol, patentado a base de toques, jugadas de salón y cien ocasiones clarísimas de las que cinco acabaron bien. Estuvo Messi en plan Messi sin que quede claro quién despertó a quién, pero cuando sonríe el argentino anima al personal y la parroquia vuelve a creer. Con su noche, memorable, cameló a un Guardiola enigmático que no encuentra respuesta y le mandó un mensaje rotundo: «Espero que sigas». [Narración]
El Madrid sigue a diez puntos, casi en otra Liga paralela, pero el Barcelona vuelve a gustarse. Fue a remolque en el primer tramo sin que haya noticia porque la anécdota ha pasado a ser una rutina. El conjunto de Guardiola acostumbra a empezar en gris y, sin darse cuenta, se le complicó una velada para valientes. En un muy buen centro de Feghouli fallaron Montoya y Valdés para que Piatti diera cuerda al cuchicheo de un entorno que no está hecho para las remontadas. Al Barça no le han educado para la épica y se hunde en situaciones en donde su íntimo rival encuentra mil razones para la esperanza. [Estadísticas]
Y más a este equipo infinito. Entró en el pulso a los veinte minutos y lo bordó hasta el final, a lomos de un Messi tan decisivo como el de hace poco con sus cuatro dianas. Con Busquets, el Barcelona no añora tanto a Xavi y la ausencia del cerebro también se compensa cuando se enciende Iniesta, mejorado si se le compara con las últimas citas. Todo salió muy bien para los catalanes y también el resultado, que se quedó cortísimo después de la avalancha.
Celebró dos veces Messi en el primer acto y pudieron llegar un puñado de festejos de no haber sido por el palo o por Alves, que estuvo brillante salvo en las acciones de los goles. En el primero, se contagió de los infantiles errores de su defensa, igual de temerosa que en la noche copera de hace una semana y media. En el segundo, dejó el balón muerto. Las intervenciones de luego, alguna de ellas fantástica, pierden algo de valor por esos fallos.
Alves evita el diluvio
Alves sostenía al Valencia. Incomprensible que se mantuviera el 2-1 con tanta oportunidad
Con todo, el Barcelona siempre regala algún susto y Feghouli exigió lo mejor de Valdés, redimido por su fallo inicial. Hubo una pizca de Valencia cuando entró Alba y la angustia, si es que hubo, la enterró Messi en su bicentenario para regalarse otra pelota a su colección con dos goles más, el último de bandera. Lleva 27 aciertos en la Liga y su actuación vale más que una victoria. El éxito del Barça depende de su felicidad y de la Xavi, que aprovechó sus cinco minutitos para cerrar el guateque.








