En Vídeo
En imágenes
Que las guerras no se ganan solamente en el campo de batalla, parecen tenerlo muy claro los rebeldes sirios. Por ello, se han lanzado a eliminar todo vestigio del anterior régimen, incluso antes de asegurarse la victoria. Tal vez el signo más visible sea la bandera: los opositores rechazan las tres franjas de color rojo, blanco y negro de la enseña impuesta por el partido Baaz tras su llegada al poder (y el motivo de que se parezca tanto a la bandera iraquí, que también tuvo un gobierno baazista).
En su lugar, han optado por aquella que sustituye el rojo por el verde. Este nuevo símbolo empezó a ser enarbolado por algunos opositores en los congresos celebrados en Turquía, tal y como constató ABC hace ya casi un año. Pero, tras casi cincuenta años de dictadura baazista, y cuatro décadas directamente bajo los Assad, pocos son los sirios que, incluso ahora, conocen su origen, excepto los ancianos.
«¡Es la bandera de la revolución!», respondían aquellos jóvenes a los que preguntamos durante un reciente viaje a las áreas rebeldes de Yebel Zawiya, el pasado diciembre. En realidad, fue la bandera del país entre 1932 y 1958, y entre 1961 y 1963, es decir, desde la creación del moderno estado sirio (aún dependiente de Francia) hasta el golpe de estado del Baaz, con la excepción de los tres años en que formó parte de la República Árabe Unida en una federación con Egipto.
Eliminar los nombres de las calles
En las áreas controladas por los insurgentes han desaparecido todos los retratos del presidente Bashar al-Assad, así como de su antecesor y padre, Hafiz, y de su hermano Basil, antes omnipresentes en todo el país. También se han cambiado los nombres de las calles y plazas, especialmente las dedicadas a los miembros de la familia Assad y otros miembros importantes del régimen, sustituidas por nombres como «Avenida de los mártires» y similares.
Se han cambiado los nombres de las calles y plazas, especialmente las dedicadas a la familia Assad
«Tienen derecho a ser recordados por los sirios. Están creando la nueva historia», dijo Ruadán Ziaedh, un miembro del Consejo Nacional Sirio, según ha informado «The Washington Post».
De acuerdo con ese diario, la iniciativa comenzó hace un par de meses en Facebook, y ha cobrado tal fuerza que el pasado lunes, Bashar El Jafaari, enviado del país a las Naciones Unidas, acusó a Google de «participar en una conspiración extranjera para intervenir los asuntos internos de Siria y minar su liderazgo».
«No queremos verle», decía, en diciembre, uno de los rebeldes de Yebel Zawiya, a ABC, cuando le preguntamos qué había sucedido con las fotos de Bashar. «No quiero saber nada de él, no quiero ni escuchar su nombre», aseguró. Palabras que explican el que, ahora, otros muchos como él se hayan puesto manos a la obra para expurgar todo recordatorio de los Assad.






