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La falta de ingresos ha llevado a autonomías y municipios a imponer nuevas tasas
No es lo mismo vivir en un lugar de España que en otro. Las diferencias en el tramo autonómico del IRPF y en las deducciones fiscales que aplican unas autonomías y otras provocan desigualdades entre lo que pagan unos ciudadanos en comparación con otros dependiendo de la comunidad en que residan. Valga de ejemplo una familia formada por los cónyuges y dos hijos de cuatro años y ocho meses, con unas rentas medias inferiores a 43.000 y una hipoteca. En Extremadura, Asturias y Aragón tendrían que pagar 3.697,33 euros en concepto de Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF); en Castilla y León, solo 249,35 euros.
La diferencia es de 3.448 euros, según el estudio anual sobre fiscalidad autonómica del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF). En este caso se explicaría por las fuertes bonificaciones que Castilla y León aplica en el IRPF por los gastos de guardería y por los hijos a cargo.
Sin embargo, los economistas consideran que la crisis ha generado una tendencia a subir los impuestos. «Se están creando nuevas tasas, como la de servicios jurídicos y sanitarios y sobre la ocupación turística», matizó ayer el presidente del Consejo General de Colegios de Economistas, Valentí Pich, al presentar el estudio.
Los más altos de Europa
Pero el impuesto que grava las rentas también se ha visto afectado. Y el informe refleja cómo algunas regiones aplican uno de los tipos más altos de Europa para las rentas mayores de 300.000 euros, que pueden llegar a pagar hasta el 56%, tipo solo superado por Suecia y Dinamarca. Incluso el tramo final de una renta de 60.000 euros puede tributar al 47%, tipo también entre los más elevados.
Aun así, el secretario técnico del consejo, Luis del Amo, explicó además ayer en rueda de prensa que, tras la subida estatal del IRPF aprobada por el Gobierno, las comunidades cuentan ya con escaso margen para incrementar el tramo autonómico. Solo las que mantienen tipos inferiores a los que se aplicaban en 2010, como Madrid o La Rioja, podrían aumentar sus tipos.
Otras han recuperado el Impuesto de Patrimonio para las rentas más altas. En la actualidad solo los contribuyentes de Madrid, Baleares y la Comunidad Valenciana no lo pagan. El impuesto que sigue preocupando a las administraciones es el de Sociedades, que vio caer su recaudación de 44.000 a 15.000 millones de 2007 a 2010. Los economistas creen que no se debe tanto a la caída de beneficios de las empresas como a que está viciado de regímenes especiales que permiten a muchas empresas, entre ellas multinacionales, pagar menos de lo que les correspondería.






