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El Brillo de los días, la cultura albaceteña del siglo XXI, de Juan Ángel Fernández
Gracias a este tratamiento, el libro tiene varias lecturas. Por ejemplo nos permite conocer detalles sobre disciplinas como el cómic, lo que hay detrás de las estrellas y de las letras de neón en el mundo del cine, o las complejidades de la producción musical. Además, desde las impresiones personales, se pueden sacar conclusiones más generales. Por ejemplo, como destaca en el prólogo el periodista y poeta Juan Carlos Gea, ninguno de los autores se vanagloria de ser albaceteño, aunque tampoco ninguno reniega de su origen. Dice Gea que los humoristas han creado una reputación de surrealismo y una peculiar visión crítica de la vida de los albaceteños, que al menos en el segundo de los casos parece que tiene mucho que ver con la forma de ser característica de los nacidos en la provincia. El prólogo de Gea se remite a los tiempos en los que casi ningún artista albaceteño traspasaba los límites provinciales, exceptuando a los pioneros José Luis Cuerda y Antonio Martínez Sarrión, y señala los hitos que permitieron ir rompiendo esa barrera psicológica, a los que no fue tampoco ajena la entusiasta actividad del propio Juan Ángel Fernández. Además el libro permite conocer más de cerca a premios nacionales de los últimos años, como los fotógrafos María Bleda y José María Rosa, y Rosa Díaz, en teatro infantil. Por supuesto, la cultura albaceteña de lo que llevamos del siglo XXI no se resume en veinticinco autores y el compilador ha insistido en ello: «estos son mis personajes»: son todos los que están, pero no están ni mucho menos todos los que son. Apenas unas semanas después de presentarse el libro, ha fallecido uno de los artistas, el pintor Miguel Barnés, del que quedar unas reflexiones audaces y controvertidas: «Los políticos son el enemigo número uno del arte (…) El principal sentido de la pintura es ir en contra».





