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Schettino, estrella del carnaval

El traje del capitán del crucero siniestrado Costa Concordia es el preferido por los italianos, que celebran este año, en plena crisis, la fiesta de disfraces

Día 15/02/2012

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Francesco Schettino, el tristemente famoso capitán del Costa Concordia, ha entrado ya en el Olimpo de los trajes del carnaval italiano, como Obama, Michel Jackson o populares personajes de Disney. En estos carnavales será sin duda el triunfador. Muchos se vestirán como él, sobre todo los jóvenes. Así lo confirman en la histórica «Bottega del Carnevale», en Milán, una de las más famosas tiendas de venta de disfraces: «Dos días después del naufragio del crucero, vendimos doce trajes de capitán por un total de 600 euros», cuenta el titular de la tienda, Luigi Torriani. La idea, por tanto, surgió casi inmediatamente después de la tragedia. Y las tiendas están acabando sus existencias de disfraces de marinero. «Han venido a comprarlo también grupos de jóvenes, probablemente para cualquier fiesta particular. Algunos incluso me pidieron que bordara el logotipo del Costa Concordia en la espalda, pero me he negado», añade Torriani. Puestos a pedir, no han faltado algunas solicitudes «extra» encargadas con mucha ironía a la «Bottega del Carnevale»: «...Y la moldava (la amante de Schettino), ¿no me la dais?». El auge de ventas lo confirma también Thomas Pacher, propietario de la tienda milanesa Baloonstore: «Hemos vendido quince en solo dos días», subraya. «En Milán se venden como rosquillas —añade Pacher—, hasta el punto de que mi proveedor me ha dicho que casi los ha terminado ya». Los jóvenes se inclinan por el traje completo, mientras las chicas eligen preferentemente la gorra blanca y dorada del capitán, que llegó a afirmar que «no me he fugado de la nave, me encontraba sobre un bote salvavidas porque me caí en él». Según Thomas Pacer, existe también el traje «en versión femenina... y gusta porque es más sexy».

En uno de los carnavales más famosos de Italia, el de Viareggio, se pensó en el capitán Schettino como uno de los protagonistas de una carroza alegórica, cuyo título sería: «¿Pero dónde está la crisis?». Europa iba a ser representada por un enorme Titanic a punto de naufragar. Entre los muchos personajes de la carroza se incluía al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, representado en la ardua tarea de salvar a todos los pasajeros. Pero, al final, la carroza no ha sido autorizada. Se habrá impuesto el buen criterio de evitar lo macabro. Porque esto es precisamente lo que se desencadenó en eBay, en la página web de subastas: una macabra venta de recuerdos del Costa Concordia. Desde vasos y tazas hasta el modelo en miniatura de la nave, pasando por el menú de la cena de gala, las fichas del casino e incluso copias de la nave hundida. Se subastaron también periódicos con la noticia de la tragedia y algunos objetos de pasajeros del Concordia. Se los habían llevado a casa como «souvenir», sin otro valor que el simple recuerdo.

Ahora, con la tragedia, adquieren en la subasta un valor con cínicas cifras que se incrementan con la puja. Son reliquias casi macabras. Hubo incluso un descarado que puso en la subasta este anuncio: «Se vende nave de crucero Costa Concordia, leves daños en el casco». Precio de partida, un dólar. Había llegado a 1.000 dólares cuando eBay cerró el anuncio. Algunos no se detienen ante nada en su afán por hacerse con un recuerdo de la tragedia del gigante de los mares que fue el Concordia. Ahora la guinda la pone la venta como rosquillas del traje del capitán Schettino. Una carnavalada.

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