Rupert Murdoch se enfrentará a un personal hostil y cabreado cuando llegue a Gran Bretaña para tratar de resolver la crisis a la que se enfrenta el diario «The Sun», tras los recientes arrestos de varios periodistas por presuntos sobornos a la policía.
El entorno del magnate de los medios de comunicación, dueño del conglomerado News Corporation, apunta a que Murdoch se mostrará mucho más cauto que en julio pasado, cuando cerró el periódico «News of the World» por pinchazos ilegales a decenas de personas.
«Nadie se puede imaginar lo que ocurrió durante el mes de julio. La presión era increíble, fue muy emocional y traumático. Esta vez es diferente», comenta una persona familiarizado con la situación citada por Reuters.
La situación es diferente a la vivida este verano con «News of the World
Los políticos también están mostrando cautela, conscientes de que obligar al cierre del rotativo sería un paso peligroso. Pero, aunque el escenario es distinto al vivido el pasado verano, Murdoch se encuentra de nuevo bajo una fuerte presión. En EE.UU., el FBI y otras agencias están investigando a los medios de su compañía.
Dentro del propio «The Sun» el malestar es enorme, convencidos de que son víctimas de una «caza de brujas». Este lunes, el diario expresó en un editorial su indignación por ser tratados «como integrantes de una banda criminal».
«La caza de brujas nos sitúa por debajo de ex estados soviéticos en materia de libertad de prensa», afirmaba el texto. «¿Es sorprendente que el Reino Unido haya caído nueve lugares, a la posición 28ª y por detrás de ex países del bloque soviético como Polonia, Estonia y Eslovaquia, en la clasificación mundial sobre la libertad de prensa?».
La redacción de «The Sun» se ha vuelto en contra de Murdoch
El personal piensa que habrá más arrestos y consultan abiertamente con abogados cuáles son sus derechos. Gran parte del enojo está dirigido contra la unidad creada por News Corporation con el fin de acabar con cualquier sospecha de comportamientos ilegales.
Este grupo de trabajo coopera con unos cien miembros de los principales bufetes de abogados de Londres, así como expertos en informático que rastrean enre más de 300 millones de correos electrónicos, las facturas, registros telefónicos y otros documentos. Entre 15 y 20 agentes de policía trabajan en el comité.







