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El museo barcelonés presenta hasta el 1 de septiembre una muestra sobre los límites entre objeto y obra de arte
Si vemos un pan de bronce pintado al óleo dentro de un museo tenemos que intuir que es una escultura. Pero si lo vemos en el escaparate de una de las tantísimas panificadoras que han proliferado en los últimos tiempos podemos pensar que es un objeto de decoración.¿Dónde está la frontera el objeto y la obra de arte?
La exposición que podemos disfrutar hasta el 1 de septiembre en la Fundació Suñol ofrece un recorrido delicioso por grandes firmas de la escultura como Giacomo Balla, Gargallo, Julio Fernández, Giacometti, Lucio Fontana, Chillida y Susana Solano, entre otros. Una treintena de obras de artistas nacionales e internacionales nos guían por las primeras vanguardias hasta los años noventa.
Cada una de las piezas está colocada pensando en el diálogo con piezas vecinas
Años ochenta y noventa
En una de las salas intermedias tenemos la suerte de dialogar con “Une lune bleue' de Alexander Calder (1971) y desde allí, el eje se focaliza en los años ochenta y noventa, con artistas como Susana Solano y Jaume Plensa, y otros creadores jóvenes que han hecho patentes los vínculos entre los elementos cotidianos y el arte: es el caso del conjunto “Les sabates de Picabia” (1988) de Pep Duran, o el luminoso “Orange-green-mr.prope-yellow” (1990).
Cada una de las piezas está situada en un entorno muy pensado para que exista un diálogo con las obras vecinas. Sergi Aguilar, director de la Fundació Suñol reconoce que ha hecho una Mise en scène.




