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Las negociaciones para tratar de recomponer de cara a las elecciones en Andalucía al fracturado PSOE-A se complicaron ayer hasta el punto de tener que aplazar durante la mañana la comisión regional de listas, primer paso para dar luz verde a las candidaturas para los comicios andaluces.
La situación es tan complicada en el PSOE-A que lograr un acuerdo que satisfaga a todas las partes se plantea como una tarea más que difícil, a pesar del llamamiento que hizo el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, al presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, para lograr una solución a la crisis del PSOE que permita acudir lo más unido posible al partido a las elecciones andaluzas del 25-M.
Por esa razón, la secretaria de Organización, Susana Díaz, se vio obligada esta mañana a suspender la rueda de prensa que tenía previsto ofrecer sobre las 12:30. El portavoz parlamentario del PSOE, Mario Jiménez, también suspendió la convocatoria que tenía prevista.
Tras la reunión que mantuvo ayer Díaz en Ferraz con la número dos del PSOE, Elena Valenciano, y el secretario de Organización, Óscar López, la situación parecía haberse recompuesto en parte, logrando, según manifestaban desde el entorno de la ejecutiva regional, la garantía de que no se tocaría la lista de Sevilla –la que provocó la dimisión de su secretario general, José Antonio Viera, y la ruptura total del partido en Andalucía-, mientras que se aceptaban realizar modificaciones en la de Cádiz, donde el crítico secretario general, Francisco González Cabaña, realizó una candidatura donde no incluyó a ni un afín al presidente de la Junta de Andalucía, entre ellos el consejero Francisco Menacho.
Desde el sector crítico, sin embargo, se insiste en que son necesarios cambios en otras listas donde se dejaron fuera a destacados rubalcabistas y señalan hacia Almería, Córdoba y Málaga. Esta posibilidad, por los acuerdos llegados entre el federal y el regional ayer, parece más un deseo que una realidad.
Junto a esa decisión, ambas ejecutivas acordaron nombrar al vicepresidente del Parlamento andaluz, Manuel Gracia, presidente de la gestora de Sevilla, un nombre que habría sugerido el propio Rubalcaba. Sin embargo, resolver esta situación es mucho más complicado y trasciende los acuerdos de ayer. De ello da una idea el aplazamiento que ha sufrido la reunión de la comisión de listas, por la dificultad de alcanzar una solución que satisfaga a los sectores enfrentados y que no suponga una desautorización para Griñán, quien en una situación como esa no se descarta que tire la toalla.
La necesidad de alcanzar un acuerdo de consenso se hace imprescindible si mañana se pretende que el comité director del PSOE-A apruebe las listas con la menor oposición posible y no se vuelva a escenificar la fractura del partido en la región.





