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«Mis obligaciones como presidenta ocupan siempre el primer lugar»

Nueve meses después de su triunfo en las urnas, Cospedal analiza algunos de los aspectos de su gobierno, que ha tenido que tomar medidas contundentes en el peor momento de la crisis

Día 13/02/2012
«Mis obligaciones como presidenta ocupan siempre el primer lugar»
ángel de antonio

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ENTREVISTA

María Dolores de Cospedal

Presidenta de Castilla-La Mancha

Aunque esta semana la actividad del PP queda polarizada por el Congreso en el que saldrá reelegida secretaria general, la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, asegura que su Comunidad ocupa el lugar preferente de su trabajo. Eso sí, que por voluntad suya y de sus compañeros de partido tiene que compartir con sus tareas al frente de la organización política con más poder institucional que ha habido en España.

—Si volvemos la vista atrás unos diez meses se recordará que las elecciones en Castilla-La Mancha estaban en el centro de la atención nacional. Y más que nada porque usted era secretaria general del PP, lo que hace pensar que estaba sometida a una gran presión por aquello de que parecía que tenía que ganar las elecciones como fuera ¿realmente tuvo esa presión?

—Mentiría si dijera lo contrario. Sí tenía más presión.

—¿Hasta dónde?

—Bastante, porque había esa sensación de que si la secretaria general del partido, siendo candidata a la presidencia de una comunidad autónoma, no fuera capaz de liderar un proyecto renovado en Castilla-La Mancha y que por primera vez en 28 años ganáramos las elecciones parecía que era lo peor que nos podía pasar, aunque nunca antes las habíamos ganado. Por eso tengo que reconocer que sí había bastante presión, la verdad, no voy a decir ahora que no. Afortunadamente, en el Partido Popular de Castilla-La Mancha dimos la talla y las cosas salieron bien, sencillamente porque cuando los ciudadanos creen que hay necesidad de cambiar, los ciudadanos cambian.

—Y una vez ya dentro del gobierno. ¿se esperaba lo que luego se encontró, la comunidad autónoma más endeudada?

—Estos días he tenido el recuerdo de cuando denunciamos que el traspaso de competencias no estaba siendo transparente porque no nos daban los datos que pedíamos. Y recuerdo que se criticó mucho al nuevo gobierno de Castilla-La Mancha diciéndonos que teníamos poca elegancia en las formas, que tenía que ser una cosa tranquila y tener ese fair-play… pero el tiempo nos ha acabado dando la razón. Nosotros nos limitamos en aquel momento a decir la verdad: no nos quieren contar lo que hay y nos tememos lo peor. Y efectivamente lo peor estaba por llegar, porque calculábamos una deuda oculta de unos 1.500 o 1.800 millones de euros y nos encontramos con una superior a 3.000, reconocida por la Sindicatura de Cuentas, y recuerdo que no fui yo quien eligió al síndico. Pero la labor de explicar a los ciudadanos de Castilla-La Mancha la verdad, por qué teníamos que hacer un plan de ahorro tan importante y necesario para salvaguardar los servicios sociales básicos, como estamos haciendo, y apretarnos mucho el cinturón la hemos hecho. Lógicamente muchos no estarán conformes, a los que más les afecte, pero la mayoría lo ha entendido.

—En estos meses el nuevo gobierno ha hablado mucho de la herencia recibida, que no es buena, pero ¿tienen decidido si al final se va a pasar página o se van a pedir responsabilidades concretas?

—Las responsabilidades que hoy se pueden pedir tienen que ser en el ámbito judicial, porque las políticas ya se han saldado. Es verdad que hay muchas cuestiones que nos hemos encontrado, pero yo no me voy a poner a presentar querellas en los tribunales sin ton ni son. Lo haremos en aquellas cuestiones que estén documentadas, porque ha habido muchas que no lo estaban. Ya se lo digo que lo vamos a hacer.

Medidas de control

—¿Cree que las actuales medidas de control que el gobierno central ha impuesto a las comunidades autónomas son suficientes?

—Son bastante duras y exigentes.

—¿Se han pasado?

—No. Aquí en Castilla-La Mancha tenemos la ventaja de que como empezamos a hacer los deberes nada más llegar y a no hacernos trampas en el solitario desde el primer día, sabiendo a lo que nos exponíamos, llevamos un camino avanzado. Fíjese que nosotros llegamos a Castilla-La Mancha con un déficit declarado por el Ministerio de Economía y Hacienda del 6,5 por ciento a 30 de junio, cuando se suponía que teníamos que haber terminado el año con un déficit del 1,3. Claro, eso es de imposible cumplimento. De haber seguido con el mismo ritmo del anterior gobierno tendríamos que concluir el año con un déficit del 13 por ciento, y en cambio vamos a terminar con un déficit en términos presupuestarios de alrededor del 9 y en términos de contabilidad nacional quizá no llegue al 8. Y aunque eso es una barbaridad, da idea del ejercicio de austeridad que hemos hecho nada más llegar. El porcentaje se ha reducido en un 50 por ciento en seis meses. Ha sido durísimo y los ciudadanos saben que tenemos que aplicar una rebaja del presupuesto de alrededor del 22 por ciento. Y lo estamos haciendo, aunque hay temas que no se hacen de un día para otro.

—Se dijo que usted iba a ser la avanzadilla del futuro gobierno de Rajoy en cuanto a las medidas de ajuste. ¿Las que ha tomado el gobierno de Castilla-La Mancha considera que son las necesarias, las suficientes y las últimas?

—Necesarias son; todavía no tengo claro que vayan a ser suficientes y, por lo tanto, no tengo claro que vayan a ser las últimas.

Medidas en positivo

—Pero al margen de estas medidas ¿no cree que el ciudadano necesita también otro tipo de mensaje?

—Cuando digo que no tengo claro que vayan a ser suficientes o las últimas es porque creo que las medidas de ahorro deben ir acompañadas de medidas de incentivación, que así es como lo estamos haciendo aquí. En este sentido hemos hecho un esfuerzo importante en aprobar una Ley de Emprendedores y ahora se está negociando ahora el reglamento para que tenga una aplicación efectiva. Se han sustituido organismo y órganos político y administrativos que eran perfectamente prescindibles. Es decir, que en paralelo estamos haciendo cosas para incentivar y ayudar a aquellos que crean empleo. Por ejemplo, en formación hay una aportación, que no ha habido nunca, para trabajadores autónomos, con el fin de que puedan formarse ellos o sus empleados, y les vamos a ayudar para que puedan contratar uno o dos trabajadores. En autoempleo son las más importantes de cualquier comunidad.

—Y en esa línea de otros mensajes ¿Es verdad y se puede dar por bueno que a partir del próximo mes empezarán a cobrar los proveedores a los que la Junta les debe dinero?

—Se puede dar por bueno que nosotros vamos a concurrir, y ya lo hemos dicho en Hacienda, a la línea de crédito que se ha abierto, aunque todavía no está definida, en el Instituto de Crédito Oficial para que puedan acceder las comunidades autónomas que tengan hechos sus deberes, entre los cuales está que tengan un plan de ahorro solvente y que estén cumpliendo, y podamos de esta manera pagar a los proveedores. Tanto a los que estamos en deuda de los últimos seis meses como a los que ya tenían deudas mucho antes, que de esas tenemos en cantidad y hasta 3.000, que es lo que nos hemos encontrado.

Doble cargo

—Por cierto, desde la oposición socialista se le echa en cara de forma constante que es imposible que pueda atender los dos cargos de manera satisfactoria, y sobre todo que no atiende el de presidenta de Castilla-La Mancha ¿qué tiene que decir a estas acusaciones?

—Comprendo que el PSOE en Castilla-La Mancha esté acostumbrado a que ni siquiera el cargo de presidente se ejerza en toda su amplitud, pero este no es mi caso. Hay personas que tienen un cargo político o institucional y les falta tiempo o les sobra todo el del mundo, y otros que son capaces de tener un esfuerzo superior. De todas formas, este tema me ha resultado siempre muy sorprendente, porque en el PSOE de Castilla-La Mancha hay personas que tienen distintas responsabilidades en su partido, además de institucionales, y nadie lo cuestiona. También en el PSOE ha habido presidentes de comunidades autónomas que además han sido cargos orgánicos importantes y nunca nadie lo cuestionó, como tampoco el PSOE aquí. Yo, francamente, creo que, también con toda la humildad, atiendo mucho y muchas horas todos los días de la semana mis deberes y obligaciones como presidenta de Castilla-La Mancha. Habrá unos que estén más contentos y otros menos, pero le puedo asegurar que mis obligaciones como presidenta de ninguna manera están peor consideradas ni están en ningún lugar donde no deban de estar, que es el primero.

—A Rajoy se le escapó la frase de que la reforma laboral le iba a costar una huelga. A usted las medidas que ha puesto en marcha le ha supuesto una manifestación y una huelga de la función pública para el día 29 convocada por algunos sindicatos ¿entiende que vayan a esta huelga?

—Hay que dejar claro que los sindicatos mayoritarios en la función pública han dicho que no van a ir a la huelga, otros sí. Comprendo que los sindicatos protesten porque se produzca una rebaja en el salario de los funcionarios y que no lo vean con los mejores ojos, pero también muchos funcionarios me han trasladado que entienden que hay que hacer un esfuerzo. Y ellos saben, y así se lo ha trasladado el gobierno, que son medidas que tienen una vocación de ser temporales mientras se mantenga esta situación, pero la dramática situación con que nos hemos encontrado nos ha obligado a hacer lo que hemos hecho.

Cambio de gobierno

—Usted acaba de hacer cambios en su gobierno que unos denominan remodelación y otros crisis ¿con qué nos quedamos en su opinión?

—Yo lo llamo remodelación por una cuestión muy sencilla, pero cada uno lo puede llamar como quiera. En primer lugar, porque un consejero de mi gobierno ha sido nombrado delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, y eso es una buena noticia porque da una idea de la magnífica relación que va a haber obviamente entre la Delegación del Gobierno de España y el gobierno de la Junta de Comunidades. Y en segundo lugar, el otro cambio ha sido un tema de salud, y eso no es un tema de crisis, sino de salud.

—Emiliano García-Page amagó pero finalmente no optó por ser la tercera vía en el Congreso Federal del PSOE, pero ahora parece que es el líder indiscutible en el PSOE de Castilla-La Mancha ¿cómo analiza este periplo personal de García-Page?

—Es verdad que él jugó con esa idea del sí, no, sí, pero todo el mundo pensaba que lo que buscaba era una forma de presentar posteriormente su candidatura como secretario general del Partido Socialista aquí en Castilla-La Mancha, que no sé si finalmente lo hará, parece que sí. Yo siempre a los partidos políticos que no son el mío les deseo lo mejor en su funcionamiento, aunque lógicamente no les voy a desear nunca que ganan las elecciones, pero acerca de lo que quiera hacer el Partido Socialista prefiero no entrar. Creo también, y es evidente, que, al igual que el Partido Socialista en España, el de Castilla-La Mancha va a elegir una línea de continuidad, si es en esta persona, y ellos son los que tienen que tomar sus decisiones.

—Si fuera así, también García-Page acumularía varios cargos, que es a lo que usted siempre le echan en cara desde las filas socialistas.

—Sí, pero no he oído a nadie de que se lo critique. Y yo no se lo voy a criticar porque no me parece justo. Si una persona tiene la capacidad de tener un cargo institucional y además otro cargo importante de representación o trabajo importante en su partido por qué no lo va a hacer si sus compañeros lo eligen. Me parece muy injusto.

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