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Francesc Romeu: «Sólo pactaré con la militancia y con los delegados»

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El congreso federal de Sevilla ha supuesto un punto de inflexión en una carrera por el liderazgo del PSPV que continuará en solitario tras estar decidido a mantenerse al margen de cualquier tipo de pacto de familia

Día 13/02/2012 - 11.49h
Francesc Romeu: «Sólo pactaré con la militancia y con los delegados»

Fue el primero en manifestar, allá por el mes de julio, su intención de aspirar al liderazgo del PSPV en el congreso nacional que los socialistas valencianos abrirán el próximo 30 de marzo en Alicante. Y, entre los que tienen opciones de lograrlo, Francesc Romeu (Silla, 1974) ha sido el único para quien el cónclave federal de Sevilla supuso una rampa de lanzamiento en la consecución del objetivo tras optar por mantenerse al margen del baile de alianzas de las distintas familias socialistas.

—¿Qué conclusiones ha extraído del congreso federal del PSOE?

—Después de haber perdido más de cuatro millones de votos el pasado 20 de noviembre era evidente que el de Sevilla no podía ser un congreso de trámite. Creo que la elección de Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general da certidumbre interna al desconcierto provocado por la derrota y ofrece también una respuesta al actual momento de crisis, en el que el PP ha comenzado a gobernar incumpliendo su programa.

—¿Ha salido reforzada la federación valenciana?

—Muchas de las enmiendas presentadas por mis delegados fueron recogidas de forma literal en el discurso de Rubalcaba. En este sentido, existe una complicidad con la nueva dirección. Me siento partícipe de un proceso que ha permitido al PSOE recuperar su credibilidad como alternativa de gobierno. Naturalmente, hablo por mí y los míos.

—¿Se siente reforzado tras Sevilla?

—Creo que ese congreso ha confirmado que lo que yo represento en la Comunidad Valenciana tiene cabida en el proyecto federal mediante nuestra participación en los equipos, en los discursos y en el liderazgo de Rubalcaba. Nuestros votos, diez, más el suyo propio, fueron los que le dieron la victoria. El partido en la Comunidad está destruido, y hay que poner remedio a la que está siendo la peor etapa en la historia del socialismo valenciano. Sevilla ha sido un punto de inflexión en la tarea de recuperar al PSPV, como quedará claro en nuestro congreso nacional de Alicante, que tampoco será de trámite.

—¿Debió dimitir Alarte como secretario general del PSPV en aquel comité de análisis de los resultados de las autonómicas y municipales?

—Debió hacerlo la misma noche de la derrota.

—¿Trató de capitalizar en beneficio propio los delegados que usted aportó a Rubalcaba?

—Nosotros pusimos en valor lo que pretendíamos, y eso ha quedado reflejado en la nueva ejecutiva federal. Esos delegados se los podrá adjudicar cualquiera, pero yo viví en primera persona la interlocución directa tanto con Rubalcaba como Chacón, de modo que sería ridículo que pretendiera vender como un éxito propio lo que es un mérito de otros.

—¿Cree que finalmente Ximo Puig optará a la secretaría general?

—Como dijo Rubalcaba en Sevilla, nosotros tenemos que hacer dentro del PSOE aquello que podemos explicar fuera del PSOE. Y lo que nadie puede explicar fuera del partido es que la Comunidad Valenciana sea el segundo plato en las ambiciones políticas de alguien. Puig pretendía formar parte de una ejecutiva federal encabezada por Chacón y su intención era continuar su trayectoria en Madrid. Si eso no le ha salido, lo que no puede pretender ahora es venir a la Comunidad a ser la solución. Eso no se lo cree nadie, ni dentro ni fuera del PSPV. Supone un desprecio que abunda en la idea de que ni nuestra federación es importante en el conjunto del socialismo ni nuestra tierra decisiva dentro de España. Me niego a que así sea, porque esa impresión es una de las causas de nuestros males.

—Pero usted pactó con él en el congreso de 2008.

—Aquel acuerdo, en el que también participó Izquierda Socialista, se estableció sobre ideas, proyectos y enmiendas, no en torno a personalismos. Cuando se jugó a los intereses personales, Romeu no estuvo. Tras el peor resultado electoral del PSPV el pasado 22 de mayo, usted no me vería en la foto de Puig con Alarte.

—¿Le reconocerá la militancia haber sido el único candidato que no ha entrado en los acuerdos de familia sucedidos en los últimos días?

—Los congresos provinciales fueron una muestra de que se puede crear un modelo de partido sin entrar en pactos de supervivencia. O planteamos un nuevo socialismo valenciano basado en una estructura fuerte y en un discurso sólido, o continuaremos bajo los modelos de toda la vida que nos han llevado al peor momento de nuestra historia.

—¿Qué es el socialismo 3.0 que usted representa?

—No podemos mantener esquemas del siglo XX, o incluso del XIX en algunos casos. Hay que trasladar a la ciudadanía que el PSPV es capaz de dinamizar su propuesta política. Se trata de acabar con el viejo patrón de un militante, un voto mediante el ejercicio de la llamada e-democracia, que es por donde va la sociedad.

—¿Sigue teniendo futuro Pajín?

—Cuando uno opta a un cargo, asume el cargo y la carga. Su futuro depende exclusivamente de los militantes, que son los que tiene la palabra sobre esa cuestión en particular y sobre todo lo demás.

—Pero no me negará que la pretensión de Pajín de mantener cierta hegemonía en la Comunidad ha aflorado tras perder sus opciones en Madrid.

—No me preocupa Pajín. Las valoraciones personales sobran.

—¿Estamos ante la primera ocasión en que el lermismo puede dejar de ser decisivo en el futuro del PSPV?

—Es que yo no sé quiénes son los lermistas, porque ahora han aparecido también los neolermistaS... Estos debates personalistas son irrelevantes para la militancia y la sociedad. Ahí no me van a encontrar a mí.

—¿Pactará con alguien?

—El único pacto que voy a establecer es con la militancia y con los delegados. Los congresos provinciales dieron una pista en este sentido. Mi candidatura se está ampliando por días. Estamos creando un proyecto propio de partido, pero sobre todo de gobierno, participado por muchas personas de la Comunidad Valenciana.

—¿Cerrará la sede del PSPV provincial de Valencia, reducirá las cuotas y revisará los sueldos si llega a liderar la formación?

—Por supuesto. Hay personas que han causado baja por no poder hacer frente a la cuota ordinaria y, sobre todo, a aportaciones extraordinarias que no se justifican. Muchos cargos con sueldo ya cobran un salario de su trabajo institucional, y no tiene sentido mantener una sede infrautilizada en Valencia. Es necesario sanear el partido, también en lo económico.

—¿Qué valoración hace de la labor de oposición desplegada por su partido en esta primera etapa de la legislatura?

—Estamos mudos en las Cortes. No se puede vivir de una oposición errática al PP. Estamos obligados a hacer un trabajo constructivo que se olvidó hace mucho tiempo.

—¿Llegaría a acuerdos con Fabra?

—Mi intención es llevar a cabo una oposición implacable, aunque responsable, con iniciativas propias de gobierno y con la colaboración que sea necesaria en momentos puntuales por el interés general de los valencianos.

—¿Dejará su cargo en Renfe?

—Voy a dedicar todo mi tiempo a la Comunidad Valenciana. Mi primera acción cuando sea secretario general será visitar todas y cada una de las agrupaciones del PSPV.

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