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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha presentado este lunes su presupuesto de 2013, de más de 3 billones de dólares, con un aumento del ahorro y de los impuestos para reducir el déficit del 8,5% del PIB previsto para este año al 5,5% en 2013.
El presidente anunció su programa en el Colegio Universitario del Norte de Virginia, donde dijo que la economía estadounidense se debe centrar en desarrollar el sector manufacturero, en las energías renovables y en ofrecer una educación asequible para formar trabajadores cualificados.
Obama, que se presentará a la reelección en las elecciones de noviembre, afirmó que su presupuesto tiene como objetivo reducir el déficit en 4 billones de dólares hasta 2022, con «algunos recortes difíciles, pero absolutamente necesarios». Además, prevé un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,7% para este año y del 3% para 2013.
«Lo hemos en torno a la idea de que el país fue mejor con una aportación justa»
Gracias a ahorros como en el presupuesto de Defensa (850.000 millones de dólares) y el aumento de los impuestos, el Gobierno de Obama quiere disponer de 800.000 millones para favorecer la creación de empleo e invertir en obras públicas. Ante una audiencia de universitarios, Obama dijo que el presupuesto también incluye una reducción de los intereses en los préstamos universitarios, aunque recordó que todo dependerá de que el Congreso los apruebe «sin retrasos y rencillas ideológicas» como en el pasado.
Las cuentas de Obama establecen un gasto total en 2013 de 3,8 millones de dólares, con un aumento de los impuestos a los ingresos más altos y el fin de los recortes fiscales aprobados durante la administración de George W. Bush (2001-2009) a los ingresos anuales superiores al cuarto de millón de dólares.
El Gobierno espera cerrar 2012 con un déficit de 1,3 billones de dólares, el 8,5% del PIB, y prevé reducirlo en 2013 a 901.000 millones (5,5% del PIB). Todo ello con la vista puesta en 2022, año para el que la administración Obama pronostica un déficit de 704.000 millones de dólares (2,8% del PIB), con la intención de frenar el aumento de una deuda pública encaminada a superar los 16 billones de dólares.







