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Juan Carlos Suárez Quiñones toma posesión hoy como subdelegado del Gobierno en León, un cargo al que llega después de 24 años como juez de instrucción y diez como juez decano. Ahora asume este nuevo reto con «orgullo» y con vocación de «servir a los ciudadanos» de la provincia convencido de que León «no puede perder la oportunidad de la modernización». Por ello, apuesta por lograr que proyectos como la León-Valladolid o la llegada del AVE «se agilicen todo lo que se pueda».
—¿Qué lleva al juez decano de León, a aceptar un cargo gubernativo en defensa de su provincia?
—Considero que he completado una etapa en mi carrera profesional. Esto, unido a que la propuesta es muy interesante, hizo que decidiera a aceptar. También debo decir que es un orgullo que piensen que puedes representar al Gobierno de la nación en tu provincia. La decisión fue muy fácil.
—¿Tenía un interés previo por la política?
—No, es algo que ni he descartado ni me he planteado nunca, quizá porque soy una persona que hace lo que en ese momento tiene como responsabilidad, da todo por ello y no se plantea otras cosas hasta que llega el momento.
—¿Qué cree que los ha llevado a proponerle este cargo?
—Si quiero ver en mí algo es que soy una persona muy trabajadora, responsable, muy neutral, objetiva e imparcial.
—¿Cree que este nuevo cargo puede llegar a afectarle si en un futuro quiere retomar su carrera judicial?
—Sigo siendo juez y mi carrera judicial siempre estará ahí para volver cuando quiera. Nunca se sabe lo que va a pasar en el futuro y, por eso, estoy abierto a todas las posibilidades. —¿Cuál es su máxima preocupación en la labor que asume?
—La que tiene el Gobierno, que es la situación económica y las dificultades tan terribles que conlleva para el empleo. Debo estar presente, servir a los ciudadanos y tratar de hacerles llegar el trabajo enorme que está haciendo este Gobierno por tomar las medidas que sean necesarias para salir de esta situación. Además, estas medidas son muy duras, muy difíciles, pero no me cabe duda de que están en la vía adecuada.
—¿Cree que la mala situación económica dejará espacio para obras como la León-Valladolid o la llegada del AVE?
—Todo es compatible. Mientras la obra pública no se pare va a generar movimiento económico y lo que está claro es que las dificultades económicas no pueden hacer que León pierda la oportunidad de la modernización. Lo que hay que hacer es lograr que esos proyectos se agilicen todo lo que se pueda dentro de las dificultades económicas y por lo que conozco el impulso de estas infraestructuras está en los planes de Gobierno.
—¿Cuáles cree que son los principales problemas o necesidades que tiene ahora mismo la provincia?
—Son aquellas que están en los sectores de los que León vive y se mueve como son la agricultura, la minería y la industria en general, que hay que tratar de conservar y potenciar.
—Ramiro Ruiz Medrano hizo su primera visita como delegado del Gobierno a León, ¿interpreta esto como un guiño a la provincia?
—Yo creo que sí. León es una provincia especial en la Comunidad y con un peso importante en todos los sentidos. Además, tiene una comarca muy importante y con una realidad específica que no se encuentra en otras provincias de la Comunidad como es El Bierzo. Por eso, quiero ver en este gesto un guiño, aunque siempre sin despreciar ni minimizar la importancia que tienen el resto de las provincias de Castilla y León.
—¿Cuál cree que es el peso actual del leonesismo?
—El leonesismo es una opción a respetar totalmente, no es algo vacío ni que se apoye en nada, sino que tiene unas raíces, un programa y unas ideas filosófico-políticas que defienden de forma razonable y, por lo tanto, hay que respetarlo. En definitiva, todos somos leonesistas porque todos luchamos por León, cada uno en nuestro ámbito. Ellos quieren potenciar determinados valores culturales de forma especial y eso quizá los distingue, pero no quiere decir que los demás no seamos leonesistas.




