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Palomas con destino Valencia

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El Ayuntamiento de la capital retira unas 5.000 aves al año y las envía a Levante para recolocarlas en palomeras

Día 12/02/2012

¿Recuerdan los paseos por el centro de Madrid con centenares de palomas arremolinándose alrededor de la gente que de buena voluntad les lanzaba miguitas de pan? La Puerta del Sol, la Plaza Mayor, la de Callao... Poco queda de esa estampa. Y es que el Ayuntamiento de Madrid reubica cada año cerca de 5.000 ejemplares de «Columba livia», la especie que pulula por la capital, en palomeras de Valencia.

Desde 2004, fecha en que el Consistorio puso en funcionamiento una campaña exhaustiva para el control de poblaciones de palomas a través de Madrid Salud, ha ido disminuyendo gradualmente el número de palomas que campan a sus anchas por Madrid.

La cuestión, según explica José María Cámara, jefe de unidad de Control de Vectores de Madrid Salud, es que otras aves son fáciles de manipular, pero la paloma es complicado porque les gusta anidar en edificios urbanos. He ahí la fuente de conflicto.

Sacrificios

Cada año se realizan varias recogidas de palomas en puntos conflictivos. En total, al año se captura una media de 5.000 para controlar la población. El censo actual aproximado realizado a través de mapas digitales oscila entre 70.000 y 80.000 palomas en el municipio. Esta cifra no entraña riesgo para los ciudadanos, asegura Cámara: «Depende más de la localización y la densidad que del número total. Por ejemplo, si se encuentran muchas cerca de un quirófano, pues sí es un peligro, pero no dispersas por la ciudad». De estas recogidas, un 2% es sacrificado después de realizarles diferentes exámenes en laboratorios.

Los puntos más conflictivos son las glorietas y plazas de la almendra central donde hay terrazas y negocios de hostelería, ya que la gente es más proclive a lanzarles alimentos. A su vez, en los alrededores hay vecinos que les suministran comida habitualmente.

El objetivo de este programa de Madrid Salud es hacer que su hábitat sea compatible y que estén donde el daño sea mínimo, así como los riesgos para la salud pública que puedan entrañar. «Son animales salvajes que nadie desparasita ni realiza un control sanitario sobre los mismos. Puede darse un riesgo si hay contacto, por ejemplo, en casas abandonadas a través de los excrementos y la suciedad que dejan».

Es precisamente en inmuebles vacíos, apunta el responsable de plagas, donde surgen más problemas, ya que se amplifica la población de palomas y otras especies como ratas, gatos e insectos. Otra de las líneas del programa de Madrid Salud es la información al ciudadano. Cámara hace hincapié en que no hay que alimentar a estas especies porque generan más problemas y conflictos entres vecinos. «Ahora son animales urbanos porque el hombre los ha hecho así. En sus inicios los criaba en sus terrenos para después comérselas, pero eso ya cambió hace tiempo. Darles de comer es un problema. Son tremendamente adaptables. Ya se han hecho omnívoras —se alimentan de todo tipo de sustancias orgánicas—». Por otro lado, este programa combativo tiene en cuenta la disciplina medioambiental. «La gente ha de proteger su propiedad y la alimentación de animales. Si surgen problemas en edificios, interviene la Policía Municipal», detalla el jefe Control de Vectores.

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