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La pugna sindical radicaliza a médicos y enfermeros contra los recortes de la Junta

CESM y Satse concurren separados a las elecciones del 23 de febrero y «compiten» en medidas de fuerza para ganar representatividad

Día 12/02/2012

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El comienzo el pasado lunes de la campaña electoral y los votos y representación que hay en juego en las elecciones sindicales del próximo 23 de febrero ha servido para recrudecer el discurso que desde hace semanas mantienen los sindicatos CESM y Satse —los mayoritarios entre losmédicos y el colectivo de enfermeros— contra la Junta de Castilla y León, a cuenta del proyecto de Ley de Medidas Tributarias, Administrativas y Financieras que, entre otras propuestas, incluye la ampliación de la jornada laboral en 2,5 horas (hasta las 37,5) para todos los empleados públicos.

Desde que la Administración diera a conocer sus intenciones y ante la falta de acuerdo en las sucesivas mesas de negociación desarrolladas a lo largo de enero, el cruce de acusaciones y el bombardeo de comunicados de ambos sindicatos ha sido constante, intensificándose aún más si cabe este mes, cuando precisamente 67.816 empleados públicos, entre funcionarios, laborales, personal de Sacyl y de Educación, están llamados a elegir 1.039 representantes sindicales. Ha sido en la última semana cuando la radicalización de las posturas se ha hecho más palpable tanto por parte de CESM como de Satse, el primero convocando una huelga de once días de duración en todas las especialidades sanitarias y asistenciales, incluida la atención continuada, y el segundo instando a los profesionales de enfermería a no realizar el «solape de jornada» durante tres días, o lo que es lo mismo, que no faciliten el parte de información de sus respectivos enfermos en el cambio de turno, una medida que según han reconocido, «podría repercutir en los pacientes».

A la cercanía del «23-F» se une además otro factor. Por primera vez desde hace más de 20 años CESM acudirá solo —hasta ahora lo había hecho en coalición con el sindicato de Enfermería en Cemsatse, con representación actualmente en la Mesa de Negociación de los Empleados Públicos—. Esto explicaría, según fuentes sindicales consultadas por este periódico, el endurecimiento de sus medidas ante el miedo a perder votos que antes tenían asegurados con los enfermeros. Sin embargo, el fin no justifica los medios para el presidente autonómico del Sector de Sanidad de CSI-CSIF, Juan Carlos Rodilla, y en su opinión, la huelga convocada por CESM va «en contra de la sanidad pública». «Convocar una huelga con la que está cayendo en este país, con 5,5 millones de parados y tal y como está la sanidad no parece de recibo», insiste el representante sindical.

Tampoco está de acuerdo con esta huelga UGT. La secretaria general de la Federación de Servicios Públicos del sindicato, Carmen Amez, considera que, lo primero, es que los trabajadores conozcan bien las medidas que a partir de abril quiere implantar la Junta «y si entonces están dispuestos a una huelga general porque creen que es el único medio para que se les escuche, allí estaremos para convocarla». Mientras tanto, insiste en que «a lo mejor» hay «algunas organizaciones sindicales que no se han dado cuenta de que el problema que tenemos los empleados públicos con la Junta debe estar por encima de fricciones sindicales».

«Distintos» intereses

Mientras CSI-CSIF como UGT se han opuesto de forma contundente a las 37,5 horas, CESM lo aceptaría siempre y cuando no se les discrimine respecto al resto de trabajadores públicos. Por su parte, Satse quiere que la Administración reconozca esa media hora que dedican diariamente los enfermeros a dar el cambio de turno para garantizar la continuidad asistencial, pero además ha aprovechado la campaña para añadir antiguas reivindicaciones, como el incremento de sus competencias profesionales. Así, las posturas que mantienen ambos sindicatos frente a la Junta han separado aún más unos intereses que, de por sí, han sido históricamente «muy distintos», tal y como reconocen el presidente del Cesmcyl, José Luis Díaz Villarig, y la secretaria general del Satse en Castilla y León, Silvia Sáez, que apunta a la separación como una vieja «reivindicación» del colectivo. «La Enfermería siempre se sentía arrastrada por los médicos, que conseguían más cosas. Ahora es el momento de hablar por nosotros mismos», defiende de cara a estas elecciones, cuyo lema es «100% Enfermería».

Sin embargo, la de Satse no será realmente una candidatura independiente ya que concurrirá de la mano del sindicato de enseñanza ANPE —ya lo han hecho en otras autonomías—, cuya presidenta, Pilar Gredilla, ve así una oportunidad de entrar en la Mesa de Negociación de los Empleados Públicos. Mientras, desde el CESM, Villarig no cree que este viraje les perjudique. «La separación ha sido de mutuo acuerdo. Nosotros también pensábamos que ahora era más interesante el mensaje del «médico para el médico», subraya.

De momento, los facultativos tendrán mañana una nueva oportunidad de llegar a un acuerdo con la Junta, ya que el consejero de Sanidad, Antonio Sáez, se volverá a reunir con el doctor Díaz Villarig, esta vez en calidad del presidente del Consejo de Colegios de Médicos.

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