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Pagar lo barato para costear los tratamientos más costosos. Esta es la idea que el director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, ha lanzado durante un encuentro de la industria farmacéutica con periodistas. Arnés pidió una redefinición de la cartera de bienes y servicios que hoy presta la sanidad pública, para evitar la quiebra del Sistema Nacional de Salud y mantener el acceso a los tratamientos más innovadores. Arnés cree que «la sociedad española está madura» para entender que un ciudadano puede pagarse de su bolsillo medicamentos baratos para seguir financiando los tratamientos más costosos de las enfermedades graves. Y puso un ejemplo: «Pagar los medicamentos del catarro para garantizar los mejores tratamientos del cáncer».
Farmaindustria pide a las comunidades autónomas una mayor eficiencia en el uso de los servicios públicos y prioridad absoluta a los presupuestos sanitarios. Ha enviado una carta al presidente del Gobierno en la que le advierte del riesgo de mantener la actual deuda de los hospitales públicos, valorada entre los 12.000 y 15.000 millones de euros. Solo en fármacos de uso hospitalario las autonomías deben 6.500 millones.
Algunas comunidades acumulan facturas impagadas desde hace más de dos años, aunque la legislación obligaría a pagar antes de 40 días. La patronal farmacéutica reconoce que hay «un riesgo real» de desabastecimiento, que las compañías dejen de suministrar a los hospitales públicos medicamentos y material sanitario por impago.
La situación es «dramática» para las compañías, asegura Farmaindustria, con empresas en suspensión de pagos y más de 5.000 puestos de trabajo en riesgo. El primer paso para salvarlas es normalizar la deuda.




