Lo que anoche sucedió en el eje de la Puerta del Sol y la Carrera de San Jerónimo no fue más que la réplica de lo que viene ocurriendo desde hace meses. Primero, una convocatoria por internet, preferentemente por Twitter y una página especial de Facebook. En este caso, el llamamiento se hizo incluso antes de que se aprobara una reforma laboral cuyo contenido no se conoció hasta ayer al mediodía.
Luego, la protesta, casi nunca comunicada a la Delegación del Gobierno, lo que, además de dejarles sin base legal para el llamamiento, consigue llevar un despliegue policial mayor a las calles. La manifestación o concentración se desarrolla en un ambiente de calma tensa, hasta que, pasado un buen rato, el sustrato radical de los allí congregados empieza a «calentar» la reunión con gritos. Los insultos a los políticos y banqueros dan paso a los proferidos contra la Policía. Aparecen los primeros empujones. Y el resto ya se sabe cómo termina.



