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La defensa de la tesis doctoral del ex presidente de la Generalitat valenciana Francisco Camps en la Universidad Miguel Hernández de Elche —el mismo centro cuya construcción impulsó en su etapa como consejero de Educación—, estuvo marcada por la tensión y los enfrentamientos antes y después de la lectura.
Miembros del 15-M y de los sindicatos universitarios se habían convocado por internet para «dar la bienvenida» a Camps, y pese al férreo cordón policial con medio centenar de agentes y controles en los accesos al campus, algunos de ellos lograron acercarse al ex presidente valenciano. Le increparon directamente con acusaciones de «corrupto» y «chorizo», a pesar de la sentencia absolutoria dictada por el Tribunal del jurado, que ayer mismo recurrió el PSOE ante el Supremo por entender que las pruebas del llamado «caso de los trajes» fueron evaluadas «erróneamente». Este recurso ha sido presentado en contra del criterio de la Fiscalía, que considera que no hay «base jurídica suficiente» para ello.
Camps, a preguntas de los medios a su llegada, ironizó sobre el «recibimiento» de los «indignados», uno de los cuales acabó detenido tras varios encontronazos con la Policía. «Estoy muy orgulloso de estar aquí, de ver cómo el campus está lleno de estudiantes, muy educados y majos, supongo por el entusiasmo de que alguien venga a defender su tesis», proclamó Camps. El director de ese trabajo universitario, Vicente Garrido, se enfrentó a los manifestantes diciéndoles que el «delincuente» es el juez Baltasar Garzón, y que por eso «lo han condenado».
Francisco Camps, que se plantea dedicarse a la docencia, obtuvo ayer un doctorado «cum laude» por su tesis, en la que propone una reforma del sistema electoral como método para regenerar la democracia y hacerla «más participativa»,




