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Tan solo un día después de anunciar su plan para cumplir con los nuevos requisitos de provisiones y capital que le exige la reforma financiera —el «plan Guindos» le costará 575 millones de euros—, Banca Cívica ha puesto sobre la mesa un drástico recorte de sucursales y de plantilla. El grupo formado por Cajasol, Caja Navarra, Caja de Burgos y CajaCanarias quiere, a corto plazo, «cerrar 156 oficinas y la salida inmediata de 93 personas nacidas en el año 1956».
Junto a ello, plantea «las salida, en los próximos dos años, de entre 970 y 1.034 personas», según fuentes sindicales. El grupo financiero ni confirmó ni desmintió ayer los datos aportados por los sindicatos y se limitó a apuntar que «en este momento no hay nada definitivo porque se está en fase de negociación».






