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La rosa inglesa se marchitó pese a su victoria sobre la nieve de Roma ante Italia (15-19) en la segunda jornada del Seis Naciones. El XV británico ganó con tacañería, racanería y ramplonería. Fue un equipo mediopensionista, empeñado en retener el balón entre una nube de músculos para que no se jugara. La melé inglesa se dedicó los ochenta minutos a levantar ilegalmente a la italiana ante la transigencia del árbitro. En el primer tiempo, Italia humilló a Inglaterra. La delantera azurra, comandada por el "ogro". [Las mejores imágenes del partido]
Castrogiovani, escoltado por Lo Cicero y Ghiraldini, desplumó a unos imberbes Corbisiero, Hartley y Cole, alimentando de balones a un equipo que deslumbró en el primer acto con un bellísimo juego a la mano. El fusil de Farrell, impecable en los lanzamientos a palos, dio ventaja de seis puntos a Inglaterra. Italia no desistió, siguió porfiando en el cuerpo a cuerpo, con el cuchillo entre los dientes, y al filo del descanso dio la vuelta al marcador: en dos minutos anotó dos ensayos (Venditti y Benevenuti) provocados por imperdonables fallos defensivos y de pase británicos. 12-6 en el intermedio.
En la reanudación, Italia salió a culminar su gesta de intentar vencer por vez primera en su historia a Inglaterra. Un golpe de castigo de Burton situó el marcador 15-6. Y de repente, en una jugada sencilla, en un patada a touche del zaguero Masi llegó la catástrofe. Hodgon blocó ese lanzamiento y anotó ensayo. Con la transformación de Farrel, Inglaterra se colocaba a dos puntos de Italia, que cambió de Jekyll a Mr. Hyden.
La incomprensible sustitución del apertura Burton, espectacular hasta entonces, sembró el desconcierto en las filas italianas, que veían cómo Inglaterra les atormentaba el aliento. Otros dos golpes de castigo de Farrell culminaron la remontada insular (15-19), a pesar de que el sustituto de Burton, el sudafricano Botes, tuvo en sus botas otros dos golpes de castigo que se desviaron clamorosamente de los tres palos. Inglaterra, invictus, pero sin convencer.







