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Fue contratado para ser otro director de juego y no ha rendido. Tres lesiones musculares y un miedo psicológico a volverse a romper cuando forzaba la máquina le han dejado en la reserva a lo largo de la temporada. Nuri Sahin (Ludenscheid, Alemania, 1988) ha sido acusado de ser de cristal. De lesionarse cada vez que intentaba alcanzar el alto nivel físico que exige Mourinho. Quiere demostrar lo contrario. El centrocampista no juega desde el 20 de diciembre, cuando marcó un gol a la Ponferradina en la Copa.
El entrenador le impuso un trabajo de minipretemporada este invierno para recuperar sus prestaciones y poder entrar en el once. Incluso se pensó en cederle en el mercado de enero para que disfrutara de partidos. Al final se quedó. «Nuri está pagando la falta de minutos», manifestó Mourinho. Y no los ha recibido porque el Real Madrid se juega mucho en cada partido y no podía hacer pruebas. Ahora, el portugués piensa alinearlo frente al Levante y el Racing.
Este domingo saldrá en el segundo tiempo si el resultado lo permite. Y desea que el próximo sábado 18 de febrero sea titular ante el conjunto santanderino. El club pagó 12 millones de euros por Sahin y es uno de los futbolistas que menos ha jugado en el equipo. Veinticuatro minutos en Liga ante el Osasuna (6 de noviembre), 180 minutos en Copa de Europa (Dinamo de Zagreb y Ajax) y 160 en Copa (la eliminatoria frente a la Ponferradina) son su discreto balance. El anhelo del entrenador es que progrese físicamernte para que pueda ayudar en el tramo decisivo de la temporada. Es joven. Solo tiene 23 años. La próxima campaña debe ser su examen final.







