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El comisario jefe de la Región Metropolitana de Barcelona de los Mossos d'Esquadra, Joan Carles Molinero, asumió ayer ante el juez que como máximo responsable policial ordenó el uso de la fuerza contra los indignados el 27-M, y defendió que cada equipo la ejerció sobre el terreno según su criterio, pero siempre de forma proporcionada. Molinero declaró como imputado ante el juez por las cargas a indignados en la plaza de Cataluña del pasado 27 de mayo, en una causa en la que también están imputados el director de la Policía, Manel Prat, y la exteniente de alcalde de Seguridad, Assumpta Escarp.
Según informaron a Efe fuentes judiciales, Molinero asumió en el interrogatorio que fue él quien, como máximo responsable policial del operativo al ser el comisario del área de Barcelona, ordenó desde la sala de mando que los equipos desplegados en la plaza de Cataluña utilizaran la fuerza mínima indispensable. Añadió que, una vez dada la orden, cada unidad podía decidir cómo ejercer el uso de la fuerza, aunque manifestó que en todo momento se aplicó de forma proporcionada y adecuada.
Molinero negó excesos policiales, incluso cuando se le exhibieron las imágenes de agentes golpeando con las porras a los indignados sentados en el suelo. En ellas también se oye cómo uno de los manifestantes pide sin éxito a un agente que se identifique, pero Molinero alegó que en aquella situación a los mossos les era imposible enseñar su número de placa.




