El alcalde de Orihuela, Monserrate Guillén, firmó ayer el decreto por el que ordena clausurar el vertedero gestionado por el empresario Ángel Fenoll a través de la sociedad Proambiente, tal como había adelantado ABC.
Es la respuesta al pulso que planteó el empresario imputado en el «caso Brugal», quien ha sembrado el caos en las calles de la ciudad al impedir desde la noche del martes que los camiones de basura depositen en su planta los residuos del municipio, alegando que la contrata que gestiona este servicio —controlada por él mismo a través de sociedades interpuestas— le adeuda 2,8 millones de euros.
La orden firmada ayer por Guillén se basa en que el vertedero —que recibe residuos de toda la Comunidad Valenciana y de Murcia— carece de licencia medioambiental y de actividad, por lo que ha venido funcionando durante años en una situación ilegal, explicó ayer la teniente de alcalde Antonia Moreno.
Los camiones, sin papeles
Pese a que el Ayuntamiento no podrá clausurar la planta hasta dentro de 15 días —un plazo durante el cual Fenoll puede presentar alegaciones—, en la noche del jueves puso en marcha un dispositivo formado por 40 agentes de la Policía Local para controlar a todos los camiones que intentaban acceder al recinto. El resultado de esta operación es que la Policía impidió el paso a cerca de la mitad de la flota de Ángel Fenoll, debido a que los vehículos carecían de la preceptiva autorización. De este modo, los camiones no pudieron descargar la basura que transportaban, procedente de numerosos municipios de la Vega Baja.
Mientras tanto, el Ayuntamiento asumió ayer temporalmente el servicio de recogida de basuras —que permanecía paralizado desde el martes— con la participación de la práctica totalidad de la plantilla de la UTE adjudicataria, controlada por Fenoll. Fuentes municipales confiaban ayer que al anochecer se hubiera completado la recogida de todos los residuos que llevaban cuatro días apilados en las calles.



