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Las futuras oposiciones primarán a los mejor preparados frente a los que solo saben la teoría
MADRID
La polémica por la derogación del temario para los opositores a maestros, profesores de Secundaria, de Idiomas y de Formación Profesional, siguió ayer dando mucho que hablar. El ministro de Educación, José Ignacio Wert, se enrocó en su posición con una frase sonora: «Con los temarios de las oposiciones de docentes recién anulados se podía aprobar francés sin hablar francés». Pero perfiló su propósito: «El temario de 2013 (cuando previsiblemente se convoquen más plazas) intentará recoger de la mejor manera posible los criterios de excelencia que queremos para la formación, con un equilibrio proporcionado entre temas pedagógicos y de conocimiento».
Según Wert, los temarios que aprobó el Gobierno socialista a cinco días de las elecciones, y que él anuló el martes, eran «muy malos» porque «no servían para medir los conocimientos de los aspirantes ni su actitud pedagógica». De ahí que el ministro repitiera que su medida pretende «mandar una cierta señal de que se toma en serio la selección del profesorado», y que añadiera: «El sistema de selección no se puede cambiar sin cambiar el temario».
Fuentes del Ministerio de Educación dijeron ayer a ABC que Wert estaba trabajando de forma acelerada en la perfección del acceso a la función docente. Y explicaron así lo que quería decir con lo del francés: la segunda prueba para ganar una plaza de profesor-funcionario es la repetición de un tema de carácter (en el caso del francés) estrictamente teórico. Ese examen es en castellano, en principio, por lo que un opositor que sepa realmente menos francés que otro podría desbancarlo, «si repite mejor el tema teórico en español que le ha tocado en suerte». Es un ejemplo sin valor general, pero representativo.
El portavoz añadió que lo mismo se podía afirmar de otros idiomas: inglés, alemán, etc. Y también de ramas como la educación física. Podía llegarse al absurdo de no elegir al físicamente mejor preparado, sino al que supiera un montón de teoría probablemente superflua. O elegir a un maestro con una orientación «humanística» que se negara a enseñar matemáticas en primaria, cuando tendría que ser una persona de «formación general».
Cataluña contra la reforma
También Irene Rigau, la consejera de Enseñanza de Cataluña, habló ayer en Madrid del «profesor como la pieza clave» del sistema, en los Diálogos de Educación que organiza la Confederación de Padres de Alumnos (Cofapa).La consejera se opuso al anuncio de Wert de poner en marcha un Bachillerato de tres años, entre otras razones por el impacto para los centros que solo ofrecen hasta la ESO.




