Si hace unos meses MINI sorprendía con el Coupé, su primera versión biplaza, con el nuevo Roadster no sólo impacta, sino que enamora. Porque, aunque con el techo puesto no es especialmente bonito, con la capota escondida presenta una silueta muy sugerente, propia de los descapotables clásicos nacidos para cautivar corazones.
Sin perder el aire de familia de sus «hermanos», el nuevo Roadster presenta dos diferencias fundamentales: es biplaza y descapotable con techo de lona de apertura manual de origen (se recoge o coloca con una maniobra rápida y sencilla), aunque opcionalmente se podrá pedir con cobertura semi eléctrica que evitará salir del coche para plegarla o ponerla.
Con estos atributos, el Roadster recoge y suma a las virtudes de todo MINI la posibilidad de circular a cielo abierto casi sin despeinarse. Y decimos casi porque si bien el parabrisas está más caído (horizontal) que en otras versiones, y recoge por tanto protege mejor la zona de la cabeza, a partir de 120/130 km/h habrá que llevar una buena gorra si no queremos despeinarnos. También hay que reseñar que el maletero ofrece unos aprovechables 240 litros de capacidad, y que hay un hueco entre asientosy maletero que permitirán llevar el abrigo o el bolso, por ejemplo.
En cuanto a la conducción, este Roadster calca el disfrute del resto de la familia MINI. Sus motores son magníficos, estiran sin complejos y despliegan alegría. Gracias al trabajo de suspensiones (independientes en los dos ejes) y dirección el coche se amarra al asfalto y toma curvas con la precisión y rapidez de un kart. Suma control dinámico de estabilidad DSC con asistencia de frenado y de arranque cuesta arriba, y en opción con control dinámico de tracción DTC y bloqueo del diferencial EDLC, ideado para cerrar virajes sin derrapar en conducción rápida.
Precisamente, sus opciones de personalización son innumerables, aunque de serie ya viene completo: climatizador, dirección asistida en función de la velocidad, asientos deportivos y regulables en altura (salvo en el menos potente)… En opción, ayuda al aparcamiento Park Distance Control, faros de xenón, regulación del haz de luz adaptable, sensor de lluvia con activación de luz de cruce, ordenador de abordo o calefacción en los asientos, vital para disfrutar al aire libre en invierno.
En principio, el Roadster contará con cuatro motores. Tres son de gasolina, de 122 (Cooper), 184 (Cooper S, ya turbo) y 211 CV (Cooper JCW, como el anterior sobrealimentado) y el cuarto es un turbodiésel (Cooper SD) de 143 CV. Los primeros exigen 5,7, 6 y 7,3 l/100 km de promedio, y el último sólo 4,5 con emisiones de 118g/km que el eximen del impuesto de matriculación.
Todos se asocian a una caja manual de seis velocidades de serie, pero se puede optar como extra a otra automática y secuencial, salvo en el más enérgico John Cooper Works.


