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El consejo de ministros de Grecia ratificó este viernes el acuerdo pactado con la "troika" que implica severas medidas de austeridad a cambio de un préstamo de 130.000 millones de euros y una quita de 100.000 millones de euros de la deuda helena. Ahora, el texto será presentado ante el Parlamento para su voto el domingo.
A la Asamblea serán presentados tres asuntos: uno sobre la quita, otro sobre la recapitalización de los bancos presentes en Grecia (ya que sufrirán grandes pérdidas por la quita) y otro propiamente sobre las medidas exigidas por la "troika", es decir, el La UE, Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Con este programa, Grecia recibirá un préstamo de 130.000 millones euros, y serán condonados unos 100.000 millones euros de la deuda. Gracias a los efectos de estos dos hechos combinados el país podrá reanudar su desarrollo y los sacrificios de los que más sufren serán exonerados", aseguró el primer ministro, Lukás Papadimos.
El acuerdo dentro del Gobierno ha sido difícil y ha costado la dimisión este viernes de un ministro y cuatro viceministros griegos, del partido ultraderechista LAOS y del socialista PASOK, informa Begoña Castiella. Concretamente han presentado su renuncia un ministro, cinco viceministros, un diputado y un alto cargo del partido conservador Nueva Democracia (ND). Además, al menos 25 diputados socialistas y una decena de parlamentarios conservadores han anunciado que votarán en contra del acuerdo.
El acuerdo aún es rechazado entre buena parte de la población, los sindicatos, que el viernes comenzaron su primera jornada de una huelga de 48 horas.
El Gobierno griego estaba obligado a cumplir las exigencias de la "troika" para evitar la bancarrota si no recibe el segundo rescate. El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, identificó el jueves tres condiciones para la concesión de las ayudas: que el Parlamento griego haya ratificado previamente el plan de ajuste, que el Gobierno griego identifique ajustes adicionales por valor de 325 millones de euros para 2012 y que los líderes políticos helenos aporten "garantías sólidas" de que aplicarán los ajustes sea quien sea quien gobierne.







