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Últimamente, las obras que estrena Maribel Verdú vienen de París, como los niños. Allí vio «Le Mec de la tombe d’à côté» («El tipo de la tumba de al lado»), una adaptación teatral de Alain Ganas sobre una exitosa novela de la sueca Katarina Mazetti, que mañana levanta el telón en el teatro Goya de Barcelona. José María Pou dirige la función, en la que Maribel Verdú comparte escenario con Antonio Molero. La obra estará en cartel en Barcelona hasta el 9 de abril, y después iniciará una gira por toda España; previsiblemente estará en Madrid a principios del año próximo.
«Lo original de esta historia de amor es cómo está contada»
Maribel encarna a Laura, una bibliotecaria viuda y urbanita; Antonio Molero es Pablo, un hombre de campo. No pueden ser más distintos: «ella lo tiene todo calculado, y se encuentra con la tierra, con el campo». Y en ese lugar inhóspito que es el cementerio surge el amor. «El planteamiento teatral es muy particular, y Pou le ha dado una vuelta de tuerca que convierte su puesta en escena en algo muy poco convencional. La pregunta que nos hacemos es: “¿Se puede encontrar el amor en un cementerio?”»; y él va más allá: ¿se puede encontrar el humor en un cementerio?» La respuesta, añade el director, está en la última frase de la función.
Compara Maribel Verdú «El tipo de la tumba de al lado» con «un bombón de chocolate relleno de licor», dulce por fuera y con un regusto amargo en su interior. «Pero es una función divertida y tierna, que busca acariciar al espectador más que sacudirle las solapas, que quiere que se muevan los sentimientos, provocar un nudo en el estómago del público».
En este «cuento para adultos», Maribel cuenta con Antonio Molero como acompañante. Ya pasaron dos años de gira con «Un dios salvaje» y la complicidad y amistad entre ellos es un factor clave en esta función: «La química entre los actores es siempre necesaria, pero en obras como ésta, con solo dos actores, resulta imprescindible. Somos cómplices y muy amigos, y además esta función siempre se ha pensado para que la interpretáramos los dos. La manera de trabajar ayuda a que en el escenario haya verdad y honestidad».



