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El fantasma de la anorexia danza en el teatro de La Scala, después de la polémica desatada tras el despido de la bailarina Mariafrancesca Garritano Garritano por denunciar que este trastorno alimentario atenazaba a sus compañeras del famoso teatro milanés.
"Un café y dos tostadas para desayunar, un yogur desnatado para comer y una manzana o un plátano para cenar" es la dieta que mantienen orgullosamente muchas de sus compañeras, según Garritano, una de las primeras bailarinas del ballet de la La Scala.
Y es que "una de cada cinco bailarinas de La Scala sufre transtornos alimentarios" y "siete de cada diez pierden la menstruación a consecuencia de las dietas", continua Marygarret, como se conoce artísticamente a la ahora ex primera bailarina.
Unas declaraciones que le costaron su despido hace unos días y que han levantado una polvareda que ha llegado incluso al ayuntamiento de Milán, donde el alcalde Giuliano Pisapia ha asegurado que propondrá el tema de la anorexia en el próximo consejo municipal.
El alcalde de Milán propondrá el tema de la anorexia en el consejo municipal
Garritano había comenzado su batalla para levantar el telón de la anorexia en este mundo en 2010 cuando publicó el libro "La verita vi prego sulla danza" (La verdad, os ruego, sobre la danza), en el que no solo contaba la belleza del ballet, sino que también describía sus lados más oscuros donde la competitividad llega a límites insospechados.
Pero sus fuertes declaraciones se habían quedado en el olvido hasta que hace un mes concedió una entrevista al diario británico "The Observer" en la que reiteraba los problemas de la anorexia entre el cuerpo de baile.
"No solo se compite por ser la mejor en el escenario sino también por lo que se come y gana quien ha ingerido menos", denunciaba Garritano, quien contaba que incluso alguna vez han tenido que llevar a sus compañeras al hospital para que fueran alimentadas artificialmente.
Y entonces Garritano, de 33 años y que desde que tiene dieciséis pisa los escenarios de La Scala, fue despedida pocos días antes de viajar para exhibirse en el histórico teatro Bolshoi di Moscú.
La postura de sus compañeras
Marygarret no ha recibido el apoyo de sus compañeros, que en una nota han explicado que se han quedado "sorprendidos" y "resentidos" por estas declaraciones y acusan a la bailarina de utilizarlos "con fines meramente personales para promocionar el libro". "Todo esto no solo es falso, sino que también daña la imagen de la compañía. No existe ninguna emergencia sobre la anorexia en La Scala y quien conoce nuestra realidad lo sabe", añade el cuerpo de baile.
«Todo esto no solo es falso, sino que daña la imagen de la compañía», dicen sus compañeras
Una situación que también admite la madre de una de las niñas de la escuela de La Scala, que asegura que su hija tiene problemas de alimentación y que todas las niñas "se miran obsesivamente entre ellas para controlar el peso". Y es que, lamenta Garritano, "las bailarinas viven en el escenario y a veces se nutren solo de visibilidad".



