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Sabido es que la relación entre Ricardo Melchior y Paulino Rivero no atraviesa su mejor momento. Una de las manifestaciones de esta tensión entre los dos dirigentes tinerfeños ha sido, desde mediados de 2009, la gestión del parque nacional del Teide. Melchior lleva cuatro años esperando esa competencia, pero el Gobierno canario, que dispone de ella, ha hecho caso omiso a todas las reclamaciones. Incluso, el presidente tinerfeño emplazó al gabinete que preside Rivero a que esta transferencia se cumpliera en enero pasado y que, de no concretarse, abandonaría el partido. Sin embargo, ya se cuentan diez días de febrero y no consta que haya dejado de pertenecer a la formación nacionalista. En algo más de dos años, Melchior ha pasado de la amenaza al silencio con retractación tácita incluida. No solo no ha cumplido lo anunciado, sino que recibirá el parque por delegación con el PSOE como socio en el Ejecutivo regional, contrario a la transferencia.




